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Enfermedad de Perthes: ¿qué deberías saber?


La enfermedad de Legg-Calvé-Perthes o simplemente Perthes, es una afección de la cabeza femoral de los niños, generalmente entre los 3 y 9 años. Esta patología se caracteriza por una interrupción temporal del flujo sanguíneo del fémur proximal, lo que provoca necrosis avascular del hueso. La necrosis en sí se cura siempre, es autolimitada. Pero lo que no se corrige es la pérdida de su forma esférica. Ello nos obliga a tratar por medios ortopédicos o quirúrgicos los casos que se van a deformar para intentar guardar la esfericidad final de la bola femoral. 




¿Qué causa la enfermedad de Perthes?

El origen exacto de la enfermedad de Perthes se desconoce, pero se sabe que ocurre cuando el suministro de sangre de la cabeza femoral se ve interrumpido. Esta falta de irrigación lleva a una pérdida de tejido óseo (necrosis), lo que produce de entrada una deformidad de la esfera femoral.




Principales síntomas

Los síntomas de la enfermedad de Perthes suelen aparecer de forma insidiosa a lo largo de días o semanas, aunque a veces de forma aguda y brusca tras una infección vírica. Estos síntomas son debidos a la inflamación de la cadera e incluyen:


  • Dolor: el niño puede quejarse de dolor en la cadera, la rodilla o el muslo.
  • Cojera: una marcha anormal o cojera es uno de los primeros signos que suelen notar los padres.
  • Limitación del movimiento: la movilidad de la cadera suele estar restringida, especialmente la abducción o apertura de la pierna dolorida.
  • Rigidez: la articulación puede sentirse rígida o inflamada, limitando la actividad diaria del niño.





Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad de Perthes se realiza mediante una combinación de la historia clínica, el examen físico y la radiografía simple de caderas. Una simple radiografía es suficiente para descubrir la enfermedad en los servicios de urgencia o en las consultas médicas. A veces es necesario esperar 2-3 semanas para ver los cambios en la radiografía de la cabeza femoral. Estos cambios son más precoces en la proyección axial o de rana y por ello deberemos realizarla siempre que se sospeche la enfermedad.


Otras pruebas como la Resonancia RNM no son necesarias de entrada. La RMN no se recomienda para el diagnóstico de la enfermedad pues en niños pequeños además exige anestesia general.





¿Cómo se trata?

El tratamiento de la enfermedad de Perthes varía según la edad del niño, el grado de afectación y la etapa de la enfermedad. el objetivo principal es mantener la cabeza femoral dentro del acetábulo para facilitar su remodelación y evitar deformidades.


Tratamientos conservadores:


  • Reposo relativo con ciertas restricciones de actividades físicas. La descarga se ha mostrado ya ineficaz.
  • Medicación: Toma de antiinflamatorios que mitiguen el dolor.
  • Fisioterapia / Osteopatía para mejorar la movilidad y fortalecer los músculos de la cadera.



Tratamientos quirúrgicos: debe realizarse en los casos que la cadera presente signos de riesgo. Debe ser precoz, sin esperar deformidades avanzadas pues en esos casos los resultados serán peores, aun operando.


  • Osteotomía: se modifica la posición del fémur o el acetábulo para mejorar el alineamiento. Corrige la subluxación o salida de la cabeza femoral de su sitio.
  • La osteotomía femoral varizante es la más mundialmente usada. Es el Gold estándar.




Pronóstico

El pronóstico de la enfermedad de Perthes depende de varios factores, como la edad de inicio y la gravedad de la necrosis. En niños más pequeños, la capacidad de remodelación ósea suele ser mayor, lo que lleva a mejores resultados. Por el contrario, en niños mayores o en casos de deformidad significativa, el riesgo de desarrollar cabezas femorales planas y posterior artrosis de cadera en la edad adulta, es más alto.

El tratamiento precoz es fundamental para un resultado exitoso. Los padres deben estar atentos a cualquier cojera inexplicada o quejas de dolor persistente en la cadera o rodilla de sus hijos. El médico, por su parte, debe proporcionar un plan de manejo integral y realizar un seguimiento cercano para monitorear el progreso de la enfermedad.


La enfermedad de Perthes puede tener un impacto significativo a largo plazo en la calidad de vida de los adultos que la sufrieron, si no se trata correctamente. El tratamiento individualizado es esencial para obtener una morfología esférica de la cabeza femoral y así prevenir complicaciones a largo plazo. Con el apoyo de los profesionales médicos, los niños afectados tienen buenas posibilidades de superar esta afección desarrollando finalmente una cabeza esférica y una cadera funcionante y no dolorosa en la edad adulta.