¿Coronas, carillas de porcelana o carillas de composite?.

Escrito por: Dr. Manuel Antón-Radigales y Valls
Publicado: | Actualizado: 19/02/2018
Editado por: Top Doctors®

Las dos soluciones son igual de buenas. Ambas dan excelentes resultados estéticos y sirven para comer bocadillos y manzanas a mordiscos sin riesgo de contratiempo.

El decidirse por una u otra solución dependerá de diversos factores que intentaremos analizar aquí, pero ante todo hay que decir que las carillas pueden ser de dos tipos: de porcelana o de composite.

Las carillas de porcelana y las coronas, que normalmente son también de porcelana, son muy similares: ambas se hacen en un laboratorio y el dentista se limita a colocarlas en su sitio, cementándolas con el adhesivo adecuado. Las carillas de composite, en cambio, son algo totalmente distinto, porque las confecciona directamente sobre el diente el propio dentista, sin que el laboratorio intervenga para nada en el proceso.

Veamos en qué consiste cada una de estas tres soluciones, con sus ventajas y sus inconvenientes:

CORONAS (O FUNDAS)

Son restauraciones que recubren por completo el diente. Para colocarlas hay que tallar el diente, desgastándolo hasta darle forma de muñón.

El laboratorio se encarga de fabricar la corona a la medida del muñón y, cuando está lista, se cementa sobre él. Se suelen confeccionar en porcelana, con o sin armazón metálico.

Ventajas:

- Son restauraciones muy experimentadas ya que, aunque han ido evolucionando, llevan más de un siglo utilizándose.

- La porcelana nunca cambia de color y es muy resistente al desgaste.

- Se puede romper, pero no es muy frecuente.

- El dentista no necesita ser un gran especialista en estética, dado que el aspecto final de la corona depende del trabajo del laboratorio, y el clínico se limita a cementarla en su lugar. Si el laboratorio es bueno, la corona también lo será.

Inconvenientes:

- Es una técnica muy agresiva, pues obliga a tallar severamente el diente, que, como no es capaz de regenerar las porciones perdidas, queda tallado para toda la vida.

- El aspecto estético queda por completo en manos del laboratorio. Si, una vez recibida, no responde a las expectativas del paciente hay que devolverla para que la repitan, lo que multiplica las sesiones necesarias.

- La porcelana no se puede reparar ni retocar. Cualquier deterioro o fractura, o modificación que, por cualquier motivo, se desee hacer pasa, necesariamente, por eliminar la corona y encargar una nueva.

CARILLAS DE PORCELANA

Una carilla viene a ser como media corona, ya que no rodea por completo al diente, sino que solo cubre la cara anterior, es decir, la visible. Como en el caso de las coronas hay que tallar el diente, luego el laboratorio confecciona la carilla y el dentista la cementa en su lugar.

Ventajas:

- Hay que tallar el diente menos que para poner una corona, siendo, por tanto, una técnica menos mutiladora.

- La porcelana no cambia de color y es muy resistente al desgaste, aunque las carillas son más frágiles que las coronas y las fracturas son posibles.

- El dentista tampoco requiere un gran preparación en estética, ya que el resultado depende principalmente del laboratorio. No obstante, el cementado de las carillas es una técnica minuciosa que no puede dejarse en manos de cualquiera.

Inconvenientes:

- Es una técnica menos agresiva que las coronas, pero el tallado sigue siendo necesario, y es irreversible. Incluso las «carillas sin tallado» que se proponen últimamente requieren desgastar el diente en mayor o menor medida.

- Una carilla puede despegarse o romperse. En el primer caso, normalmente se puede volver a cementar. En el segundo, habrá que eliminarla y confeccionar una nueva.

- Aunque la porcelana no cambia de color, los márgenes suelen teñirse con el paso de los años, afectando a la estética.

- Como la porcelana no se puede reparar ni retocar, cualquier reparación o modificación supone, necesariamente, eliminar la carilla y encargar otra.

CARILLAS DE COMPOSITE

Los composites para uso dental son materiales constituidos por porcelana pulverizada y ligada con una resina sintética, lo que permite fraguarlos directamente en boca con la ayuda de una luz especial. Se adhieren al diente sin necesidad de tallarlo, y el dentista va aplicando y modelando el material, que viene en forma de pasta, en distintas capas hasta obtener la forma, color y naturalidad deseados.

Ventajas:

- La principal ventaja de esta técnica es su inocuidad. El diente no sufre nada y no tiene por qué experimentar una pérdida permanente de su integridad. De hecho, en la mayoría de los casos ni siquiera se requiere anestesia. La restauración va sencillamente adherida sobre el diente, el cual, bajo el composite, sigue estando como estaba antes de empezar.

- A diferencia de las porcelanas, los composites se pueden retocar o reparar, directamente en boca y sin necesidad de rehacer todo el trabajo. Cualquier deterioro, o desperfecto o cualquier modificación se puede resolver, normalmente, en poco rato y de manera sencilla.

- Con el mantenimiento adecuado y algún retoque ocasional las restauraciones de composite pueden durar en buen estado por tiempo indefinido. En nuestra experiencia, las restauraciones más antiguas han superado hace tiempo los treinta años de permanencia en boca.

Inconvenientes:

- La estabilidad de color de los composites es menor que la de las porcelanas y, con el paso de los años, pueden tender a oscurecer.

- También, como las carillas de porcelana, pueden sufrir alguna fractura. Claro que eso se puede resolver fácilmente sin necesidad de cambiar por completo la restauración.

- Como las carillas no las confecciona el laboratorio, sino el dentista, éste deberá disponer de una sólida formación en estética dental y de unas mínimas habilidades artísticas, ya que todo depende de él.

¿QUÉ ME CONVENDRÍA MÁS?

Coronas: Por su resistencia, las coronas estarán indicadas en persona con hábitos bucales agresivos: bruxistas, apretadores, mordedores de bolígrafos, deportistas…Y también serán una opción válida en dientes que ya fueron tallados en su momento para coronas, o en dientes muy destruidos o restaurados, en los que el tallado no va a agravar especialmente la situación.

Carillas de porcelana: Son una buena solución para quien desee unas restauraciones de las que pueda olvidarse hasta que haya que cambiarlas, ya que no necesitan mantenimiento o, mejor dicho, no lo admiten. Su duración promedio viene a ser de diez a quince años; al cabo de ese tiempo, la degradación de los márgenes, las posibles fracturas, los cambios de posición de la encía y otros factores suelen hacer conveniente su sustitución.

Carillas de composite: Las carillas de composite son la mejor solución para quien desee mejorar su sonrisa sin ver tallados sus dientes, para pacientes indecisos que puedan desear modificaciones o retoques a posteriori, para pacientes jóvenes cuyo crecimiento obligue a ir adaptado las restauraciones en vez de cambiarlas por completo varias veces hasta que se complete el desarrollo, para quien prefiera recibir un tratamiento reversible, que permita volver a la situación previa si un buen día decide hacerse otra cosa…

CONCLUSIÓN:

Todas las soluciones son, pues, igualmente válidas. La elección de una u otra dependerá de de las prioridades y preferencias del paciente y, naturalmente, de su dentista, quien preferirá utilizar la técnica que mejor domine y que, en sus manos, pueda ofrecer mejores resultados. Por supuesto, conviene ponerse en manos de alguien cuya capacitación nos conste, y desconfiar de los saldos. Un trabajo torpe o apresurado, por barato que resulte, siempre cuesta más de lo que vale.

Por Dr. Manuel Antón-Radigales y Valls
Odontología y estomatología

Pionero y referente de la Estética Dental, lleva cuarenta años desarrollando técnicas no invasoras para mejorar el aspecto de la sonrisa. Ha dictado más de ciento cincuenta cursos en España, Europa y América, además de numerosas conferencias, coloquios y participaciones en congresos nacionales e internacionales, publicado más de veinticinco artículos, varios de ellos presentando técnicas originales e innovadoras. Es profesor colaborador en varias universidades españolas y extranjeras y miembro de numerosas sociedades científicas y ha recibido la medalla de oro al mérito científico del Colegio de Odontólogos de Madrid y la medalla de oro del Centro de Estudios Odontológicos de Valencia. Práctica privada en Madrid.
 

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