Con qué síntomas se manifiesta la menopausia y cómo tratarlos

Escrito por: Dra. Montserrat Manubens Grau
Publicado: | Actualizado: 15/02/2018
Editado por: Patricia Pujante Crespo

La menopausia, además de suponer el fin de la época reproductora, representa una insuficiencia hormonal que, en algunas ocasiones, se traduce en una serie de signos y síntomas desagradables para la mujer. En otras, aunque no dé síntomas, provocará una serie de alteraciones de todo el organismo femenino, caracterizadas por su deterioro lento y progresivo conforme avanzan los años. La sintomatología de la menopausia se presenta de forma escalonada. 

A corto plazo y durante los primeros años, a veces incluso antes de la menopausia, encontramos síntomas neurovegetativos y síntomas psicológicos:
-    Síntomas neurovegetativos: sofocos, sudoraciones, palpitaciones, paréstesis, insomnio, vértigo, cefalea…
-    Síntomas psicológicos: irritabilidad, nerviosismo, labilidad, estado de ánimo depresivo, cansancio, etc.

A medio plazo (entre tres y cinco años de amenorrea), puede que la paciente sufra alteraciones de la piel y mucosas, como atrofia urogenital y trastornos urinarios.

A largo plazo se dan los efectos más graves pero, a su vez, los que mejor pueden prevenirse, como son la osteoporosis y la enfermedad cardiovascular. 

 

¿Tienen todas las mujeres los mismos síntomas con la menopausia? ¿Cuáles son y qué efectos pueden tener en el organismo?

No todas las mujeres presentan los mismos síntomas y, en el caso de que los presentasen todas, no tendrían la misma intensidad. La gran diversidad individual en la presentación de los síntomas hace que el objeto de las consultas al especialista en Ginecología y Obstetricia sea diferente para cada mujer.

Los síntomas se presentan a corto o medio plazo, y no todas las mujeres los tienen. Sin embargo, estas alteraciones pueden aparecer en algunas mujeres incluso meses o años antes del cese de las reglas y, en general, se manifiestan entre los dos y cinco primeros años del periodo postmenopáusico.

A medio plazo la caída de los niveles de estrógeno producen disminución del trofismo de los órganos que dependen de estas hormonas, afectando especialmente a la vagina y también a algunas estructuras del aparato urinario, produciendo artrofia de piel, mucosas y disminución del colágeno.

Las consecuencias a largo plazo son más graves pero, a la vez, si se toman medidas preventivas, se pueden evitar o disminuir. Se sabe que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de mortalidad en la mujer postmenopáusica en los países industrializados. En época reproductiva, este riesgo es menor.

La otra gran consecuencia es la osteoporosis, probablemente el trastorno metabólico más frecuente de los huesos. Por osteoporosis se entiende la disminución de masa ósea y deterioro de su microarquitectura, aumentando la fragilidad ósea. La pérdida de masa ósea a cualquier edad es el resultado de dos variables: la cantidad de hueso conseguida durante el crecimiento y el ritmo de la pérdida ósea. Los factores que influyen en la masa ósea son genéticos, nutricional, hormonal, paracrino y mecánico, asociándose así factores de riesgo para la osteoporosis con la masa ósea baja. 

De todos los factores de riesgo, el más importante y decisivo en la patogenia de la osteoporosis postmenopáusica corresponde a los estrógenos. 

 

Sofocos durante la menopausia

Las sofocaciones son el síntoma más característico de la menopausia. Se manifiesta como oleadas de calor que recorren el cuerpo desde el pecho, subiendo hacia la cabeza, con lo que se produce rubor del escote, cuello y cara. Además, suele acompañarse de sudoración, que puede ser más o menos profusa y, en ocasiones, también es acompañada de palpitaciones y sensación de angustia.

Durante una sofocación se produce: vasodilatación periférica, aumento de la temperatura cutánea, aumento del ritmo cardíaco (taquicardia) y, si se producen por la noche, provocan alteraciones del sueño. La tensión arterial no se modifica. 

El estrés, el alcohol y el calor pueden desencadenar y/o aumentar las sofocaciones. La frecuencia e intensidad varía de una mujer a otra, así como su duración, de entre dos y tres minutos por término medio.

 

Tratamiento de los síntomas y sofocos de la menopausia

Para evitar consecuencias tardías, las medidas generales son lo más importante. Estas medidas deben iniciarse lo antes posible, ya en la infancia y adolescencia. Comprenden:
-   Dieta correcta hipolesterolémica: la ingesta de colesterol no debe superar los 300 miligramos diarios. Asimismo, debe ser una dieta con poca sal, para evitar la tensión arterial.
-   Normas higiénicas: tomar el sol durante, al menos, un cuarto de hora y suprimir productos como tabaco y tóxicos.
-   Ejercicio: el efecto de la gravedad sobre el hueso y las fuerzas de los músculos ayudan a mantener un balance positivo entre la formación y la destrucción ósea. 
-   Evitar caídas: apoyarse de un bastón en el caso de sentir inseguridad. 

Además, para tratar las sofocaciones se puede utilizar fitoterapia o tratamiento hormonal, dependiendo de la intensidad del cuadro, del deseo de la paciente y de si existe contraindicación en alguno de ellos. 

Por Dra. Montserrat Manubens Grau
Ginecología y Obstetricia

La Dra. Manubens Grau es una experta ginecóloga con más de 20 años de experiencia. Su carrera se ha enfocado en el estudio de la menopausia hasta convertirse en un referente en esta especialidad. Actualmente forma parte del equipo de Women's Health Institute en la clínica Mi Tres Torres. Pertenece a diversas sociedades médicas, siendo miembro de la junta directiva de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).

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