Cómo superar una ruptura amorosa
Estar pasando por un duelo debido a la finalización de una relación amorosa es una de las situaciones más dolorosas por las que podemos pasar. También es cierto que casi todos en algún momento de nuestras vidas, hemos vivido o podemos vivir esta situación tan traumática. Pero no por ser común estamos preparados para cuando nos llega a nosotros.
Y es que la aceptación de la ruptura es una de las fases a las que tenemos que llegar en este proceso y una de las más difíciles. Antes de entrar en esa fase de aceptación, que supone darse cuenta de que la persona amada está fuera de nuestra vida, pasamos por otras fases anteriores en donde la esperanza todavía no se ha perdido.
Mantener la esperanza es, en un primer momento, la antesala del dolor más profundo en esta situación, ya que queremos ver cualquier resquicio que nos pueda hacer pensar que todo no está perdido y que la relación todavía se puede recuperar.
Mientras permanezcamos en esta fase, sentiremos ansiedad, angustia, pero a cambio, no sentiremos todavía la tristeza y desolación que nos llega cuando estamos en la fase de aceptación, es decir, cuando hemos perdido la esperanza.
¿Qué podemos hacer si estamos pasando por un proceso de ruptura?
- Entender que no es el fin del mundo. Esta situación, aún dolorosa, es temporal y pasará. Por pura supervivencia, no nos conviene quedarnos anclados en el dolor, ni en ninguna otra emoción negativa intensa: rabia, culpa, ansiedad, rumiaciones constantes.
- Darse cuenta de que estamos en una sensación de amenaza, sobre todo cuando estamos en plena ansiedad. El cerebro se siente amenazado porque se ha quedado sin reforzadores positivos: seguridad, amor, protección, y ahora por el contrario tiene que lidiar con lo contrario: inseguridad, desamor, soledad y sensación de desprotección entre otros.
- Empezar a centrarnos en el autocuidado: buscar aquellas actividades, personas y situaciones que nos reconfortan y nos suben la energía, ya que el cuerpo, físicamente se ralentiza y puede también enfermar.
- No evitar sentirse mal: la evitación de los sentimientos dolorosos es contraproducente a medio-largo plazo. Es el “mirar hacia otro lado” “distraerse con miles de actividades cada vez que nos encontramos mal”, hacer caso a algún familiar o amigo que nos dice: “tienes que ser fuerte”. Cuando estamos en plena ruptura, no es momento para estar fuerte, sino para sentirnos débiles y practicar el autocuidado y el autorrespeto.
- No busques información de tu expareja en las redes sociales ni a través de otras personas. Aunque hacerlo es muy tentador y está a fácilmente a tu alcance, esta conducta hará que entres en bucle, que la información que te llega la malinterpretes en detrimento tuyo y que sigas bebiendo del mismo veneno del que te debes desenganchar.