Aplicación de insulina para controlar la diabetes

Escrito por: Dra. Pilar Martín Vaquero
Publicado: | Actualizado: 13/11/2018
Editado por: Top Doctors®

La insulina se aplica mediante inyección subcutánea, empleando habitualmente una pluma o una bomba de insulina de infusión continua.

 

El tipo de insulina que se administran niños y adultos diabéticos es la misma: una insulina de acción lenta para imitar la emisión de insulina pancreática continua que acontece (en general, los análogos glargina y detemir), y una insulina de acción rápida para metabolizar la glucemia que asciende en sangre después de cada comida (los análogos: lispro, apidra y aspart), tratando de imitar siempre la secreción pancreática normal del individuo sano.

 

La insulina se aplica mediante inyección subcutánea

 

Administración de la insulina

En las inyecciones subcutáneas se suelen emplear los bolígrafos de insulina (lenta y rápida). La insulina lenta se pone en una o varias inyecciones diarias y la rápida, antes de cada comida. Por lo tanto, cada paciente ha de ponerse un mínimo de 4 inyecciones diarias: una de lenta y 3 de rápida (antes del desayuno, comida y cena). Pero es muy habitual que tengan que aumentar el número de inyecciones diarias que deben administrarse. En las bombas de infusión sólo se utilizan insulinas de acción rápida. La insulina pasa través de un pequeño catéter insertado debajo de la piel y que se debe cambiar cada tres días (máximo cuatro), por lo que los pacientes portadores de bombas de infusión sólo se pinchan cada tres o cuatro días.  

 

El ajuste insulínico se realiza teniendo en cuenta el control del nivel de glucosa en sangre realizado por el paciente con un glucómetro. Se deben hacer un control 6 veces diarias: antes y dos horas después de las comidas y, en muchas ocasiones, también a las 3 de la mañana. El control de antes de cada comida, en crucial para definir la cantidad de insulina que se deben inyectar ya que hay que adecuarla a la cifra que han obtenido. Asimismo, es necesario saber contar los hidratos de carbono que van a ingerir (también tener en cuenta las proteínas y grasas que contiene la comida), así como el ejercicio que van a realizar o que han realizado, para que la dosificación de la insulina sea lo más exacta posible en función de las necesidades del momento. 

 

Así pues, estos pacientes requieren de unos conocimientos exhaustivos que sólo adquieren de forma progresiva  a través de una educación diabetológica continuada y exigente.

Por Dra. Pilar Martín Vaquero
Endocrinología

Es una referencia en diabetes, obesidad y en patología tiroidea, enfermadades a las que se ha dedicado especialmente en sus más de 28 años de experiencia como endocrinólogo. Ha sido Jefe de Sección de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Infanta Cristina (Madrid) y ha publicado más de un centenar de artículos y más de 20 capítulos en libros de Endocrinología. Ha sido profesora en la Universidad Autónoma de Madrid y fue secretaria de dirección de "Avances en Diabetología", revista oficial de la Sociedad Española de Diabetes durante 6 años. Actualmente, es la directora de la Revista médica "Espacio Diabetes" y directora médica del Centro d-médical, de Madrid.

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