Trastorno cognitivo

¿Qué es el trastorno cognitivo?

Cuando un médico habla de trastorno cognitivo puede referirse a: deterioro cognitivo leve, Trastorno Neurocognitivo Menor, demencia o Alzheimer. Esta variedad de términos puede resultar desconcertante, especialmente en un momento tan complejo. Entender qué hay

detrás de cada nombre ayuda a hacer mejores preguntas y a orientarse mejor en el proceso.

Dos categorías relevantes

Las clasificaciones internacionales actuales —DSM-5 y CIE-11— organizan los trastornos cognitivos según su impacto real en la vida cotidiana.

  1. El Trastorno Neurocognitivo Menor (DSM-5) o Trastorno Neurocognitivo Leve (CIE-11) —lo que habitualmente se llama deterioro cognitivo leve— implica un declive cogntivo real, pero la persona mantiene su independencia. Puede necesitar más esfuerzo o apoyarse en estrategias nuevas, pero sigue siendo autónoma.
  2. El Trastorno Neurocognitivo Mayor es lo que conocemos como demencia. El deterioro cognitivo ya interfiere de forma significativa en las actividades cotidianas y la autonomía personal se ve comprometida.


Esta distinción no es solo terminológica: define el pronóstico, el enfoque de intervención y las necesidades de apoyo para la persona y su entorno.

Síntomas de trastorno cognitivo

Estos trastornos suelen empezar a manifestarse con dificultades de atención, concentración y orientación.

Cuando el trastorno avanza, también se da una desestructuración del pensamiento y de la percepción.

Otros síntomas frecuentes de estas patologías son:

  • Dificultad al andar
  • Dificultad para mantener el equilibrio
  • Somnolencia
  • Cansancio
  • Cambios en la personalidad
  • Incapacidad para recordar cosas

 

Uno de los síntomas de los trastornos

cognitivos es el cansancio

 

¿Cuáles son las causas del trastorno cognitivo?

No todo trastorno cognitivo es neurodegenerativo ni irreversible. Hay causas tratables que pueden generar dificultades cognitivas muy significativas: una depresión mayor, el hipotiroidismo, déficits de vitamina B12, ciertos medicamentos o el insomnio crónico.

Cuando se identifica y aborda la causa, el deterioro puede mejorar. Por eso la evaluación diagnóstica completa —neurológica y neuropsicológica— es el primer paso imprescindible, no un mero trámite.

 

¿Se puede prevenir?

Para poder prevenir los trastornos cognitivos es importante que se realicen ejercicios destinados a mantener la actividad de las funciones cognitivas. Estas actividades suelen ser cotidianas, como puede ser la lectura del periódico, llevar la contabilidad o hacer crucigramas.

También es importante mantener la relación con el entorno familiar y de amigos, así como ver las noticias y saber lo que pasa en el alrededor.

 

¿En qué consiste el tratamiento?

Es importante que se haga un diagnóstico precoz de estas patologías, con la finalidad de iniciar el tratamiento más indicado cuanto antes y evitar los deterioros posteriores.

El tratamiento que se aplica es la estimulación cognitiva, seguir una dieta saludable y hacer ejercicio físico de forma frecuente.

 

¿Qué especialista trata el trastorno cognitivo?

El trastorno cognitivo requiere habitualmente un abordaje coordinado entre médico de atención primaria, neurólogo y neuropsicólogo. La evaluación neuropsicológica permite trazar un perfil preciso de qué capacidades se han visto afectadas y cuáles se mantienen intactas, orientando tanto el diagnóstico diferencial como el plan de intervención.

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