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Estimulación cognitiva

¿Qué es la estimulación cognitiva?

La estimulación cognitiva es un conjunto de técnicas e intervenciones estructuradas diseñadas para activar, mantener o mejorar el funcionamiento del cerebro: la memoria, la atención, el lenguaje, la capacidad de organización y planificación, y las habilidades

visuoespaciales, entre otras.

No se trata únicamente de hacer pasatiempos o crucigramas. La estimulación cognitiva especializada es una intervención personalizada que parte de una evaluación previa y se diseña específicamente para cada persona según sus capacidades y necesidades.


¿En qué consiste?

Antes de iniciar cualquier programa, el neuropsicólogo realiza una evaluación del perfil cognitivo: qué capacidades están preservadas, cuáles muestran dificultades y cuál es el punto de partida real. Las actividades incluyen ejercicios de memoria, tareas de atención, actividades de lenguaje, funciones ejecutivas y orientación a la realidad.

La clave no está en la actividad concreta, sino en que esté bien graduada, adaptada al nivel de la persona y orientada a un objetivo clínico claro y relevante para su vida cotidiana. Las actividades demasiado fáciles no estimulan; las demasiado difíciles generan frustración.


¿Por qué se realiza?

La estimulación cognitiva se realiza para:

  • Cualquier persona que quiera mantener la agilidad mental: como medida preventiva para construir reserva cognitiva.
  • Personas con deterioro cognitivo leve: para mantener las capacidades preservadas y frenar la progresión del deterioro.
  • Personas con demencia en fases iniciales o intermedias: para preservar la funcionalidad el mayor tiempo posible.
  • Tras un daño cerebral adquirido: para apoyar la recuperación mediante la activación de la neuroplasticidad.

Algunos pasatiempos como las sopas de letras o los sudokus pueden considerarse ejercicios de estimulación cognitiva 

 

Preparación para la estimulación cognitiva

Lo más importante es adaptar el entorno a la persona con demencia y no al revés, se debe facilitar y simplificar el ejercicio con el fin de que lo pueda desarrollar con éxito. Este precepto será necesario durante toda la enfermedad, para actividades a realizar o para cumplir con éxito las actividades del día a día. Por ejemplo: realizar un ejercicio en que la persona con la que estamos realizando la terapia nos cuente cómo preparar una receta o que nos escriba los pasos a seguir. Preguntar por algún acto familiar que recuerda con felicidad o repasar y ordenar las facturas de luz, agua, teléfono… pueden ser otros ejercicios que logren realizar con éxito la estimulación cognitiva.

 

¿Cómo se trabaja con la persona?

La estimulación cognitiva eficaz parte siempre de las fortalezas, aplica una gradación progresiva de dificultad, cuida el clima emocional de las sesiones y se practica con regularidad. La constancia importa más que la intensidad.


¿Quién la realiza?

En el contexto clínico, la estimulación cognitiva es realizada por neuropsicólogos y psicólogos especializados, en coordinación con otros profesionales según las necesidades de la persona.

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