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Neuromoduladores estéticos

¿Qué son los neuromoduladores estéticos?

Los neuromoduladores son fármacos de prescripción médica que se administran mediante pequeñas infiltraciones en músculos específicos del rostro. Su objetivo es suavizar las arrugas dinámicas o de expresión, es decir, aquellas que aparecen al gesticular, como las líneas del entrecejo, las arrugas de la frente o las patas de gallo.

El procedimiento es mínimamente invasivo y, por lo general, no requiere anestesia. En pacientes especialmente sensibles puede aplicarse una crema anestésica tópica o utilizarse frío local para aumentar el confort durante las infiltraciones.

¿Por qué se realizan?

El tratamiento con neuromoduladores está indicado para mejorar el aspecto de las arrugas de expresión y contribuir al rejuvenecimiento facial sin necesidad de cirugía.

Además de su finalidad estética, permite:

  • Suavizar las líneas de expresión manteniendo una apariencia natural cuando se aplica correctamente.
  • Prevenir que determinadas arrugas dinámicas se hagan más profundas con el paso del tiempo.
  • Conseguir un aspecto facial más descansado y relajado.
  • Mejorar el equilibrio y la armonía facial mediante una valoración personalizada.

Aunque su uso en Medicina Estética es el más conocido, los neuromoduladores también tienen aplicaciones médicas en otras especialidades, siempre bajo indicaciones específicas.

¿En qué consisten?

Antes del tratamiento se realiza una valoración médica individualizada para conocer las características faciales, la intensidad de la contracción muscular, las expectativas del paciente y descartar posibles contraindicaciones.

El procedimiento consiste en realizar varias microinyecciones con una aguja muy fina en los músculos seleccionados. La sesión suele durar entre 10 y 20 minutos, dependiendo de las zonas tratadas.

Los resultados no son inmediatos. Habitualmente comienzan a apreciarse entre los 2 y 5 días posteriores al tratamiento y alcanzan su efecto máximo aproximadamente a las 2 semanas. Su duración es temporal y suele mantenerse entre 3 y 6 meses, aunque puede variar según cada paciente y la zona tratada.

Preparación para los neuromoduladores estéticos

La preparación es sencilla. Antes del tratamiento es importante:

  • Informar al médico sobre enfermedades, alergias, embarazo o lactancia y los medicamentos que se estén tomando.
  • Comunicar antecedentes de enfermedades neuromusculares o tratamientos previos con neuromoduladores.
  • Evitar, cuando sea posible y siempre siguiendo las indicaciones del médico responsable, el consumo de medicamentos o suplementos que puedan favorecer la aparición de hematomas.
  • Acudir con la piel limpia y sin maquillaje en la zona que vaya a tratarse.


La indicación del tratamiento y la planificación deben realizarse siempre tras una evaluación médica personalizada.

Cuidados tras la intervención

Después de la infiltración, el paciente puede retomar su actividad habitual en la mayoría de los casos. No obstante, se recomienda:

  • No masajear ni presionar las zonas tratadas durante las primeras horas.
  • Evitar ejercicio físico intenso el mismo día del procedimiento.
  • Permanecer en posición erguida durante las primeras horas tras el tratamiento.
  • Evitar la exposición intensa al calor, como saunas o baños de vapor, durante las primeras 24 horas, si así lo indica el médico.
  • Seguir las recomendaciones personalizadas y acudir a la revisión cuando esté indicada.


Es normal que aparezcan pequeñas molestias, enrojecimiento o hematomas leves en los puntos de inyección, que suelen desaparecer en pocos días.

Alternativas a este tratamiento

Dependiendo del tipo de envejecimiento facial y de los objetivos del paciente, existen otros tratamientos que pueden utilizarse como alternativa o combinarse con los neuromoduladores para obtener resultados más completos.

Entre las opciones disponibles destacan:

  • Ácido hialurónico, indicado para restaurar volumen, redefinir contornos y corregir arrugas estáticas.
  • Bioestimuladores de colágeno, que favorecen la producción natural de colágeno y mejoran progresivamente la calidad de la piel.
  • Láseres dermatológicos y otras fuentes de energía, orientados a mejorar la textura cutánea, la pigmentación y la flacidez leve.
  • Radiofrecuencia o ultrasonidos focalizados, utilizados para tratar la flacidez mediante la estimulación del colágeno.
  • Peelings químicos y tratamientos de rejuvenecimiento cutáneo, que contribuyen a mejorar la luminosidad y la calidad de la piel.


La elección del tratamiento más adecuado debe realizarse tras una valoración médica individualizada, teniendo en cuenta las características anatómicas, el grado de envejecimiento y las expectativas de cada paciente.

Especialista en obesidad