¿Qué es la infección de prótesis de rodilla?
La infección de prótesis de rodilla, también conocida como infección periprotésica, es una complicación que puede ocurrir tras la implantación de una prótesis en una cirugía de reemplazo articular. Se produce cuando bacterias o microorganismos invaden el área alrededor del implante, generando inflamación e impidiendo la correcta integración de la prótesis con el hueso.
Aunque es una complicación poco frecuente, puede ser grave si no se trata a tiempo, ya que compromete la funcionalidad de la articulación y puede requerir una nueva intervención quirúrgica.
¿Por qué se produce?
La infección puede originarse por diferentes causas, entre las que se incluyen:
- Contaminación durante la cirugía, pese a las medidas de esterilidad.
- Diseminación de una infección existente en otra parte del cuerpo hacia la prótesis por vía sanguínea.
- Heridas o lesiones cutáneas cercanas a la articulación operada.
- Bajo estado inmunitario del paciente o enfermedades crónicas como diabetes o obesidad, que aumentan el riesgo de infección.
Síntomas de una infección de prótesis de rodilla
Los síntomas suelen aparecer en los primeros meses tras la cirugía, aunque también pueden manifestarse tiempo después. Los signos más frecuentes incluyen:
- Dolor persistente o que aumenta con el tiempo.
- Inflamación, enrojecimiento o calor local en la rodilla.
- Supuración o secreción a través de la herida quirúrgica.
- Fiebre o malestar general.
- Rigidez o pérdida de movilidad articular.
Diagnóstico
El diagnóstico de una infección de prótesis de rodilla requiere una evaluación clínica y pruebas complementarias, entre ellas:
- Análisis de sangre, para detectar marcadores inflamatorios elevados (VSG, PCR).
- Punción articular, para extraer líquido sinovial y analizarlo en busca de bacterias.
- Pruebas de imagen, como radiografías, gammagrafía o resonancia magnética, que permiten identificar signos de aflojamiento o infección.
Tratamiento de la infección de prótesis de rodilla
El tratamiento dependerá del tipo de infección, el tiempo transcurrido desde la cirugía y el estado general del paciente. Las opciones más habituales son:
- Antibioterapia dirigida: en infecciones leves o tempranas, se administran antibióticos específicos tras identificar el germen causante.
- Limpieza quirúrgica y recambio parcial: consiste en retirar los tejidos infectados y reemplazar algunos componentes de la prótesis, preservando las partes bien fijadas.
- Recambio completo en dos tiempos: en infecciones más graves o crónicas, se retira toda la prótesis, se coloca un espaciador impregnado en antibiótico y, tras erradicar la infección, se implanta una nueva prótesis.
- Tratamiento de soporte: fisioterapia, control del dolor y vigilancia del estado general del paciente.
Prevención
La prevención es fundamental y comienza antes de la cirugía, con la identificación de factores de riesgo y el tratamiento de posibles focos infecciosos. También se recomienda:
- Cumplir con las medidas de asepsia y esterilidad quirúrgica.
- Administrar antibióticos profilácticos antes y después de la intervención.
- Mantener una buena higiene de la herida postoperatoria y controlar enfermedades como la diabetes.
Pronóstico y recuperación
Si se diagnostica y trata a tiempo, la mayoría de los pacientes pueden recuperar la funcionalidad de la rodilla y volver a realizar sus actividades normales. Sin embargo, los casos más graves pueden requerir tratamientos prolongados o nuevas cirugías.
Para una valoración personalizada y conocer el mejor tratamiento ante una posible infección de prótesis de rodilla, solicita una cita con el especialista.