Dr. Fernando Villagrá Blanco
Cirujano cardiovascular de cardiopatías congénitas Cita sujeta a confirmación
La hipertensión pulmonar es un tipo de presión arterial que afecta a las arterias del aparato respiratorio y de los pulmones, así como del lado derecho del corazón. Se trata de una afección seria, ya que los vasos sanguíneos encargados de transportar la sangre desde el corazón hacia los pulmones —las arterias pulmonares— se estrechan, se endurecen, se bloquean o incluso se destruyen.
A mayor presión, el ventrículo derecho, situado en la cavidad inferior del corazón, necesita un mayor trabajo para ser capaz de bombear la sangre, haciendo que el músculo cardíaco comience a debilitarse poco a poco y terminando por fallar.
Se puede clasificar la hipertensión pulmonar por fases:
La hipertensión pulmonar puede ocasionar complicaciones, tales como:
El pronóstico de la hipertensión pulmonar varía en función de la gravedad de la afección. En algunos casos de fase III y fase IV, la enfermedad puede llegar a ser mortal.
Se trata de una enfermedad incurable, aunque existen tratamientos que ayudan a silenciar los síntomas y mejorar la calidad de vida del que la padece.
Cabe destacar que en los últimos años se ha avanzado en el tratamiento de la enfermedad, desarrollándose nuevos tratamientos que han demostrado ser más efectivos combatiendo esta enfermedad, mejorando la calidad de vida de los afectados y alargando su esperanza de vida.
Detectar la enfermedad a tiempo se antoja básico para el diagnóstico temprano.
En muchas ocasiones, la sintomatología de la hipertensión pulmonar aparece o se manifiesta cuando existe un daño avanzado. Así, los signos de la enfermedad pueden no ser visibles durante meses o años, por lo que el papel de la atención primaria es básico para un diagnóstico precoz de la enfermedad. Conforme avanza la enfermedad, los síntomas empeoran.
Los síntomas principales de la hipertensión pulmonar son los siguientes:
El diagnóstico de la hipertensión pulmonar se antoja difícil ya que en ocasiones la enfermedad no se manifiesta hasta que está avanzada. Existen varias pruebas para diagnosticar la enfermedad:
A su vez, de cara a comprobar el estado de los pulmones del paciente, existen otras pruebas para observar el estado de los órganos afectados y para determinar la causa de la enfermedad.
Exámenes genéticos
En el caso de que un familiar haya tenido hipertensión pulmonar, el médico podría analizar la genética asociada a la hipertensión. En el caso de que el resultado sea positivo, el médico puede recomendar que otros familiares se realicen pruebas.
El corazón tiene cuatro cavidades: las dos superiores, llamadas aurículas y las dos inferiores, los ventrículos. Cuando la sangre pasa por el corazón, el ventrículo derecho bombea sangre a los pulmones a través de la arteria pulmonar.
En los pulmones, la sangre elimina el dióxido de carbono y se queda el oxígeno, pasando esta sangre oxigenada por los vasos sanguíneos en los pulmones hacia el corazón.
En los casos de hipertensión pulmonar, se producen cambios en las células que cubren las arterias pulmonares, endureciendo las paredes o formando tejidos adicionales que pueden bloquearlas.
Estos cambios pueden bloquear o reducir el flujo sanguíneo, elevándose la presión arterial en las arterias pulmonares.
Según la causa, la hipertensión pulmonar se clasifica en cinco grupos:
Consiste en una enfermedad cardíaca congénita que causa hipertensión pulmonar. Existe un orificio grande entre los ventrículos que hace que la sangre circule de forma anormal.
La hipertensión pulmonar aparece sin previo aviso, incluso años después de padecerla cuando la enfermedad se encuentra en un estado avanzado. Así, no existe una forma específica de prevenir la aparición de la hipertensión, aunque se pueden evitar los factores de riesgo:
Como tal, la hipertensión pulmonar es una enfermedad incurable, aunque los especialistas pueden ayudar al paciente a tratar y controlar la enfermedad, mejorando la sintomatología y frenando el avance de la enfermedad.
Los especialistas encargados de tratar la hipertensión pulmonar son los cardiólogos, ya sean especializados o no en menores, así como los cirujanos cardíacos.
Los especialistas en Neumología también son profesionales que pueden tratar esta enfermedad, aunque más desde una perspectiva de diagnóstico.