Elongación ósea


Especialidad de Traumatología

ELONGACIÓN ÓSEA

Tipo: Tratamiento

¿Qué es la elongación ósea? (incluir tipo de anestesia)

La elongación ósea, más conocida como alargamiento de extremidades (tibia, fémur y húmero), abarca una serie de técnicas quirúrgicas cuyo objetivo es aumentar la longitud de un segmento óseo. Por lo general, se hace mediante técnicas que implican cortar el hueso (osteotomía y corticotomía) y alargar progresivamente el callo reparador que se produce en el intento normal de reparación del organismo. Para realizar este alargamiento progresivo es necesario utilizar dispositivos mecánicos, extraóseos (sistemas de fijación externa) o intraóseos (clavos endomedulares), la implantación de tales dispositivos puede realizarse puede realizarse con anestesia local.

¿Por qué se realiza?

La elongación ósea se realiza de forma bilateral en todos los casos de talla baja y, de forma unilateral, en los casos de desigualdad de extremidades. En el primer caso, se aplica para facilitar la relación del paciente con su entorno mientras que en los casos unilaterales el objetivo es conseguir la longitud deseada para evitar acortamientos de extremidades, causa de dismetrías responsables a su vez de patologías de columna, alteraciones de la marcha y cojeras.

¿En qué consiste?

Consiste en el alargamiento de un hueso tubular, fémur, tibia y/o húmero hasta conseguir la longitud deseada para evitar acortamientos de extremidades o tallas bajas. Normalmente el alargamiento se realiza a expensas del propio hueso acortado, esquemáticamente consiste en la creación de una fractura en el hueso afecto. El nuevo regenerado óseo se consigue en el “estiramiento” del callo reparador una vez ha iniciado la reparación. Con ello se consigue generar un hueso nuevo en continuidad al del paciente.

Preparación para la elongación ósea

Es fundamental que el paciente esté informado de todas las particularidades de la técnica. También debe conocer los distintos tiempos y las posibles complicaciones que pueden aparecer así como sus soluciones. En largas elongaciones deben asociarse a la técnica específica otras técnicas de alargamiento músculo tendinosas para evitar la generación de rigideces y deformaciones articulares.

Cuidados tras la intervención

Una vez instalado el sistema de reconstrucción e inicia la transportación (estiramiento) de los fragmentos óseos, la extremidad debe permanecer en descarga durante la fase “activa”. En esta fase se produce un nuevo regenerado blando por estiramiento del callo reparador de la fractura que debe protegerse de la carga. Una vez finalizada esta fase, se inicia la fase “estática”, que es aquella fase en la que el regenerado madura y se osifica. Cuando el grado de osificación lo permite el paciente puede apoyar la extremidad. Durante todo el proceso deben cuidarse meticulosamente los orificios cutáneos de entrada de los tornillos de fijación esquelética que unen al hueso con el dispositivo externo. La utilización de clavos endomedulares de alargamiento tiene sus limitaciones y servidumbres pero precisan menos cuidados. Ambos sistemas precisan un control clínico y radiográfico muy cercano.

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