¿Qué es?
La ecografía articular es una prueba de imagen no invasiva que permite observar en tiempo real las articulaciones y estructuras cercanas, como tendones, músculos, ligamentos y bursas. Es una herramienta clave para el diagnóstico de patologías musculoesqueléticas.
¿En qué consiste?
Se realiza mediante un ecógrafo que emite ondas de ultrasonido a través de un transductor que se desliza sobre la piel. Para mejorar la transmisión de las ondas, se aplica un gel transparente sobre la articulación a explorar.
El médico observa en la pantalla imágenes en tiempo real del interior de la articulación, pudiendo también realizar movimientos para ver cómo responden las estructuras al movimiento o a la presión.
¿Para qué sirve?
La ecografía articular se utiliza para diagnosticar y valorar:
- Tendinitis y bursitis.
- Derrames articulares.
- Artritis (inflamaciones articulares).
- Lesiones ligamentarias o tendinosas.
- Cuerpos libres intraarticulares.
- Lesiones por sobreuso o deportivas.
- Guía para infiltraciones o aspiraciones articulares.
También es útil en enfermedades reumatológicas para evaluar la inflamación sin necesidad de pruebas invasivas.
¿Qué se siente?
Es una prueba indolora y segura. Solo se puede notar una leve presión al mover el transductor sobre la piel. No emplea radiación ni requiere preparación previa.
Explicación de resultados anormales
Algunos hallazgos que pueden aparecer:
- Derrame articular (acumulación de líquido).
- Engrosamiento sinovial (común en artritis).
- Roturas parciales o completas de tendones/ligamentos.
- Presencia de bursitis o calcificaciones.
- Signos de degeneración articular (como en la artrosis).
En función de los resultados, el especialista decidirá el tratamiento más adecuado o si se necesita realizar más pruebas.


