

El cavernoma cerebral, también conocido como angioma cavernoso, es una malformación vascular que aparece durante el desarrollo cerebral.
El cavernoma evoluciona hasta provocar problemas en el cerebro y la médula espinal, y su tamaño puede variar desde los 2 milímetros hasta varios centímetros.
Por otro lado, los cavernomas pueden ser lesiones únicas o existir varias malformaciones alrededor del diferentes regiones del encéfalo. En este caso se le conoce como cavernomatosis múltiple.
Aunque lo más habitual es experimentar ciertos síntomas, como los detallados a continuación, también el cavernoma cerebral puede desarrollarse de forma asintomática.
Los más habituales son:
No obstante, los signos y síntomas deben ser evaluados por un especialista y se aconseja acudir al médico si el paciente presenta:
Aunque responde a causas hereditarias, las malformaciones cavernosas cerebrales también pueden aparecer por sí solas.
Y, en menor medida, las malformaciones cavernosas pueden aparecer después de la radioterapia cerebral focal.
Existen diferentes métodos diagnósticos del cavernoma cerebral. La resonancia magnética nuclear es la técnica más utilizada, ya que permite detectar la hemosiderina con gran sensibilidad.
Solo en algunos casos se utiliza la resonancia magnética y se recurre a ella, sobre todo, para observar las posibles múltiples lesiones de los pacientes con cavernoma cerebral.
El mejor tratamiento es la prevención. Para ello, resulta fundamental acudir con regularidad al médico y realizar las revisiones pertinentes.
Si ya se ha diagnosticado la enfermedad, se aconseja realizar una resonancia magnética cada cinco años para controlar la evoluciona del cavernoma.
Para aquellos casos en los que la lesión cause déficits neurológicos o hemorragias cerebrales se requerirá una escisión quirúrgica siempre que sea posible.
El neurocirujano es el especialista encargado del diagnóstico y evaluación del cavernoma cerebral.

