Síndrome subacromial: el papel clave de la fisioterapia en la recuperación del hombro
El síndrome subacromial es una de las causas más frecuentes de dolor de hombro en la población adulta. Afecta tanto a personas sedentarias como a trabajadores manuales y deportistas, especialmente a quienes realizan movimientos repetitivos por encima de la cabeza. En España, su incidencia ha aumentado en los últimos años debido al envejecimiento poblacional y al mantenimiento de posturas prolongadas relacionadas con el trabajo de oficina.
Profundizamos en el tema con Álvaro López Hernández, especialista en Fisioterapia y director de CLÍNIK Cádiz Fisioterapia.
¿Qué es el síndrome subacromial?
Actualmente, el término ha evolucionado hacia el concepto de dolor subacromial o síndrome de dolor subacromial, ya que la evidencia científica sugiere que no siempre existe un “pinzamiento” estructural como causa principal. Se trata de un cuadro clínico caracterizado por dolor en la cara anterolateral del hombro, que suele aumentar al elevar el brazo o al realizar gestos cotidianos como vestirse o coger peso.
En muchos casos, están implicadas estructuras como los tendones del manguito rotador, especialmente el supraespinoso, y la bursa subacromial. Más que un problema puramente mecánico, se considera un proceso multifactorial donde influyen la sobrecarga, la debilidad muscular, los cambios degenerativos y factores posturales.
Factores de riesgo en el contexto actual
Entre los factores que favorecen su aparición destacan:
- Movimientos repetitivos por encima del hombro
- Trabajo prolongado con mala ergonomía
- Déficit de fuerza en la musculatura escapular
- Alteraciones del control motor
- Edad superior a 40 años
En el contexto laboral español, es frecuente en profesionales de la construcción, personal sanitario, peluquería y trabajadores que pasan muchas horas frente al ordenador sin una adecuada higiene postural.
Importancia del diagnóstico fisioterapéutico
El diagnóstico se basa principalmente en la valoración clínica. Las pruebas de imagen como la ecografía o la resonancia magnética pueden mostrar cambios en los tendones, pero estos hallazgos también aparecen en personas sin dolor. Por ello, el abordaje debe centrarse en la clínica del paciente y no únicamente en la imagen.
La fisioterapia desempeña un papel fundamental tanto en la fase aguda como en la crónica.
Tratamiento desde la fisioterapia basada en evidencia
La evidencia científica actual respalda el ejercicio terapéutico como tratamiento de primera línea. Los objetivos principales son:
- Reducir el dolor
- Mejorar la movilidad
- Recuperar la fuerza del manguito rotador
- Optimizar el control escapular
Los programas incluyen ejercicios progresivos de fortalecimiento, trabajo de estabilidad escapular y reeducación del movimiento. La terapia manual puede utilizarse como complemento para mejorar la movilidad y disminuir la sintomatología, pero siempre integrada dentro de un plan activo.
Es importante evitar el reposo absoluto prolongado, ya que puede favorecer la rigidez y la pérdida de fuerza. En la mayoría de los casos, la evolución es favorable con tratamiento conservador bien pautado.
Prevención y autocuidado
La prevención se basa en mantener una buena condición física, adaptar el entorno laboral y realizar pausas activas. El fortalecimiento regular de hombro y espalda, junto con una adecuada ergonomía, reduce significativamente el riesgo de recaídas.
Ante la aparición de dolor persistente de hombro, se recomienda acudir a un fisioterapeuta para una valoración individualizada. Un tratamiento precoz mejora el pronóstico y evita la cronificación del problema.
El síndrome subacromial no debe entenderse como una lesión irreversible, sino como una alteración funcional que, con un enfoque activo y personalizado, puede resolverse satisfactoriamente en la mayoría de los casos.