

La congestión nasal persistente, la pérdida del olfato o la sensación de tener “la nariz siempre taponada” son síntomas que muchas personas atribuyen a alergias o resfriados prolongados. Sin embargo, cuando estos problemas se mantienen durante meses y afectan de forma importante la calidad de vida, puede tratarse de una rinosinusitis crónica con poliposis nasal (RSCcPN), una enfermedad inflamatoria que afecta tanto a la mucosa de la nariz como a los senos paranasales.
La rinosinusitis crónica (RSC) es una inflamación persistente de la mucosa nasal y de los senos paranasales que dura más de doce semanas. Cuando además aparecen pólipos nasales —pequeñas formaciones benignas que crecen dentro de la nariz y los senos paranasales— hablamos de rinosinusitis crónica con poliposis nasal. Estos pólipos son el resultado de una inflamación mantenida en el tiempo y suelen tener forma redondeada o de lágrima. No son tumores ni implican malignidad, pero sí generan obstrucción nasal, dificultad para respirar, pérdida del olfato y sensación de presión facial.
La causa exacta no se conoce del todo, pero la RSC con pólipos se asocia a una reacción inflamatoria anómala del sistema inmunitario. En lugar de responder de forma equilibrada a agentes externos (como alérgenos, contaminantes o microorganismos), el sistema inmune mantiene una inflamación continua que engrosa la mucosa y favorece el crecimiento de los pólipos.
Existen factores que aumentan el riesgo de padecerla:
De hecho, algunos pacientes presentan lo que se conoce como tríada de Samter o tríada ASA, que incluye asma, poliposis nasal e intolerancia a la aspirina.
La rinosinusitis crónica con poliposis nasal cursa con síntomas que pueden variar en intensidad, pero suelen ser persistentes y bilaterales (afectan ambos lados de la nariz):
En los casos más avanzados, la voz puede volverse nasal y el paciente puede notar que su rendimiento diario, la concentración e incluso el estado de ánimo se ven afectados por la falta de descanso y la obstrucción nasal constante.
El diagnóstico lo realiza el otorrinolaringólogo (ORL) mediante una exploración clínica completa. Las herramientas más utilizadas son:
El diagnóstico temprano es fundamental, ya que los pólipos tienden a crecer y a reaparecer si no se controla la inflamación de base.
El tratamiento busca reducir la inflamación, mejorar los síntomas y prevenir las recurrencias. Se combina medicación, cuidados locales y, en algunos casos, cirugía.
Cuando el tratamiento médico no logra controlar la enfermedad o los pólipos son grandes y bloquean por completo la ventilación nasal, se recurre a la cirugía endoscópica funcional de senos paranasales.
Se realiza mediante pequeñas cámaras introducidas por la nariz, sin incisiones externas, y permite retirar los pólipos, abrir y limpiar los senos paranasales para restaurar la ventilación y facilitar la acción de los tratamientos locales. .
La cirugía no cura la enfermedad (en todos los casos) pero siempre mejora los síntomas de forma notable y facilita el mantenimiento con corticoides tópicos. El seguimiento posterior es clave para evitar la reaparición de los pólipos.
Aunque es una patología habitualmente crónica, puede controlarse eficazmente con un manejo médico adecuado y revisiones periódicas. Es importante mantener una buena higiene nasal, seguir las indicaciones del especialista y acudir a las revisiones programadas.
Además, se recomienda evitar irritantes como el tabaco o los ambientes muy secos, y tratar las alergias si existen.
Con los tratamientos actuales —especialmente la combinación de cirugía endoscópica y fármacos biológicos—, muchas personas recuperan la capacidad de respirar con normalidad, el olfato y restaurar una mejor calidad de vida.
Otorrinolaringología en Córdoba