

La rinomodelación no quirúrgica es un procedimiento médico-estético que nos permite modificar la forma y aspecto de la nariz, sin cirugía, dando la posibilidad a los pacientes de solucionar ciertas imperfecciones de su perfil nasal. Esto, se consigue sin pasar por quirófano, y en algunos casos incluso logra mejorar el aspecto de algún resultado no deseado post-rinoplastia.
Se realiza con rellenos dérmicos de ácido hialurónico o hidroxiapatita cálcica (según criterio médico). Ambos temporales, con degradación progresiva y una duración aproximada de 18/24 meses.
Se trata de una técnica que necesita un amplio conocimiento de la anatomía nasal y de amplia experiencia, ya que se realiza mediante agujas muy finas o micro cánulas. Se lleva a cabo tras realizar una exhaustiva revisión y diagnóstico, ya que no todos los pacientes resultan aptos para este tratamiento.
Debe quedar claro que esta rinomodelación no sustituye a la rinoplastia, sino que es un procedimiento muy solicitado hoy en día, con excelentes resultados, visibles al momento e incorporación inmediata a la vida cotidiana.
Existen diversos beneficios, entre ellos, podemos destacar los siguientes:
Todo procedimiento médico-estético debe incluir una evaluación e historia clínica del paciente, previos al tratamiento. Dicha historia clínica del paciente debe incluir datos de importancia como antecedentes personales, alergias, cirugías previas, antecedentes patológicos, enfermedades actuales y tratamiento médico (si lo hubiere).
Posteriormente, se procede a realizar un registro fotográfico para evidenciar el antes y el después de los resultados obtenidos mediante el procedimiento.
Es importante explicar paso a paso el tratamiento a realizar, efectos adversos, expectativa y realidad de los resultados, indicaciones, cuidados posteriores al tratamiento y duración aproximada de los resultados.
Antes de iniciar el tratamiento es muy importante para mí, aclarar todas las dudas y expectativas del paciente. Al comenzar el tratamiento, el paciente debe estar sentado y en posición vertical para que el especialista pueda proceder a definir las áreas de la nariz que necesitan ser sometidas a corrección estética.
Previas medidas de asepsia y antisepsia del área, aplico frío local en el dorso nasal y la punta, e infiltro anestesia tipo odontológica (por dentro del labio) en la base de la columela para evitar dolor, ardor o molestia al momento de infiltrar el material de relleno en la estructura anatómica.
En caso de hematomas, aplicar árnica o auriderm hasta la desaparición de los mismos.
Si desea más información, consulte con un especialista en Medicina Estética.