

La autoestima es la percepción que uno tiene de sí mismo, sus creencias acerca de su capacidad, cómo se evalúa así mismo y cómo se siente, teniendo en cuenta sus experiencias pasadas.
Cuando una persona tiene una baja autoestima, siente inseguridad, miedo a enfrentarse a retos, no es capaz de comunicarse por miedo al rechazo, siente que es inferior al resto de las personas con la que se compara, no se ve capaz de optar a un puesto de trabajo mejor por sentir que no está capacitado para ello, tiene falta de motivación nada le conduce a mejorar o a cambiar, siente que cualquier esfuerzo no le lleva a ninguna parte, es decir, tienen una evaluación negativa acerca de sí mismo que le lleva a no tener expectativas de mejorar o cambiar su situación actual, porque en el pasado no lo ha conseguido o no ha sido capaz de intentarlo. Estas personas tienden a ser negativas, a evitar retos, sienten tristeza y culpabilidad por no poder afrontar las situaciones, se sienten deprimidas y no se sienten felices con su vida.
En cambio, una persona con la autoestima alta tiene mucha confianza en sí misma, se siente a gusto consigo misma y está feliz con su vida, sabe afrontar los problemas de la vida dándoles la solución más acertada y proponiéndose siempre nuevos retos, no le importa ser flexible e ir modificando cosas en su vida para conseguir sus propósitos. Su estilo de vida lo podríamos resumir diciendo que saben qué hacen bien, cuáles son sus talentos y como pueden mejorar, son asertivas, es decir, saben comunicarse y expresar sus opiniones, son personas participativas y les gusta pertenecer a grupos en los que se puedan desarrollar y por supuesto saben pedir ayuda cuando la necesitan sin que ello suponga sentirse inferior, se implican y colaboran en proyectos en donde puedan ofrecer su conocimiento, saben formar parte de un grupo. Aceptan las críticas, reconocen sus errores, así como defienden sus opiniones sin miedo a exponer sus puntos de vista. También tienden a ser creativas y resolutivas a la hora de buscar soluciones a los problemas y asumen que todas sus acciones tienen una repercusión con lo cual tienden a ser organizadas y planificadas todos sus proyectos.
El coaching es una técnica que se utiliza para sacar el máximo potencial de una persona, ya sea en el ámbito personal, laboral, deportivo o académico para que logren los objetivos que se propongan. Si tenemos en cuenta que, para conseguir este propósito, es necesario conocernos, saber cuáles son nuestras fortalezas, que talentos o habilidades tenemos y cómo podemos mejorar éstas para tener éxito, es indudable el papel fundamental que tiene el coaching en el desarrollo y fortalecimiento de la autoestima.
Para conseguirlo, es fundamental una buena comunicación entre el cliente y coach, pues es un trabajo en equipo en el que el cliente pone las metas que desea alcanzar y el coach le va dirigiendo.
Una vez conocido el objetivo, hay que realizar un profundo trabajo de autoconocimiento, a través de conversaciones entre coach y cliente en las que se van identificando las habilidades, puntos fuertes, limitaciones, pensamientos o creencias erróneas que van surgiendo. Para ello es necesario un clima de confianza y confidencialidad, en un entorno seguro para conseguir sacar el máximo rendimiento en el proceso. El coach debe tener unas buenas habilidades comunicativas y de escucha para ser capaz de detectar las necesidades del cliente, desarrollar programas de acción planificados para lograr los objetivos y darle las herramientas necesarias para llegar al objetivo pactado, con lo cual debe estar siempre presente y atento a las dificultades que puedan surgir durante el camino.
Pero no solo se utiliza el coach de manera individual para lograr un ascenso, conseguir un trabajo mejor, optimizar las calificaciones académicas o lograr un mejor rendimiento deportivo, unido a lo anteriormente descrito, podemos deducir la importancia de un buen Coach en el ámbito empresarial o de negocios de cara a formar a líderes que sean capaces de dirigir un equipo de personas. Las empresas deben contar dentro de su organización con personas que sepan gestionar un equipo humano, que los sepan motivar e implementen los proyectos con las mejores habilidades y recursos para sacar el máximo partido al equipo humano del que forman parte.
Un buen líder debe contar con buenas técnicas de gestión y comunicación, que le ayuden a transmitir los valores y la misión de la empresa. Debe saber establecer objetivos y metas y establecer un plan de acción para llevarlo a cabo. A su vez debe ser ejemplo para los empleados, debe ser capaz de asumir los errores y ser capaz de resolverlos, ha de ser empático, y conocer el equipo humano con el que trabaja para sacar lo mejor de ellos.
Con lo descrito en estas líneas, apuntamos la importancia de cuidar la autoestima y fortalecerla, recalcando la necesidad del acompañamiento o Coach en los ámbitos de la vida en los que nos podamos quedar en un momento determinado estancados y necesitemos reencontrarnos y reconducir nuestra vida laboral, social, académica, empresarial o personal.