

Decimos que existe un problema de conducta alimentaria cuando estar delgado se convierte en una prioridad, en la razón de ser y en la base de la autoestima.
Cuando se utiliza la comida como método para sentirnos bien, o como sustituto de emociones o forma de taparlas, y ese uso genera un perjuicio para nuestra salud física o mental, entonces podemos decir que existe un problema con la conducta alimentaria.
La adolescencia es una etapa complicada, de grandes cambios y grandes inseguridades. En esta fase de la vida los adolescentes son especialmente vulnerables a la aceptación externa y a las relaciones interpersonales, por tanto las críticas pueden generar un dolor insoportable y una caída inmediata de la autoestima.
En nuestra sociedad la delgadez vende y la imagen es muy importante. Una buena imagen implica estar delgado, como lo demuestran los modelos (con una delgadez extrema no saludable, en algunos casos). Los adolescentes pueden intentar conseguir esta delgadez como forma de obtener el “éxito” y la “aprobación” y en este intento corren el peligro de llegar a obsesionarse y ver este objetivo como el único método de conseguir sus metas en la vida. Sin darse cuenta entran en un círculo del que es difícil salir, ya que están en juego sus metas, sus pensamientos distorsionados y los efectos debilitadores de la mala alimentación.
Cuando se obsesionan en estos objetivos también entran en una contradicción, ya que las pautas incorrectas de alimentación hacen que consigan lo que quieren “perder peso” y esto les refuerza para seguir haciendo lo mismo, dándoles a veces una sensación de control que no obtienen de ninguna otra manera.
Estos trastornos pueden llegar a ser muy peligrosos. De hecho, en los casos más extremos, hasta un 18% de las personas con anorexia fallecen de inanición.
Debido a las pautas tóxicas de alimentación se pueden producir los siguientes problemas (a veces de forma irreversible):
Esta serie de problemas pueden volverse más peligrosos cuanto más dure el trastorno.
A los problemas físicos se deben sumar los psicológicos, debidos al mantenimiento del trastorno. Durante este se generan pautas automáticas a modo de pensamientos obsesivos, ya que la mente cada vez es menos capaz de pensar con perspectiva y claridad, aumentando las emociones como:
Además, también se genera una fobia a engordar, que mantiene y retroalimenta el problema.
Los síntomas aparecen en las distintas áreas de las personas con estos trastornos:
Además de emplear una técnica para trabajar y superar el propio trastorno de alimentación, es deseable también trabajar en los factores de personalidad. También en el pasado vivido que generó esos factores (y el sistema de apego).
Hay un trabajo a realizar en 3 niveles de profundidad:
Finalmente, es recomendable que, para hacer un trabajo completo, tratar estos tres niveles comenzando por la capa más externa y terminando por la más profunda. Dependiendo del nivel en el que trabajemos son mejores unas terapias u otras. Las técnicas conductuales son más necesarias y eficaces para el primer nivel, las cognitivas y relacionales para el intermedio y las cognitivas y EMDR para el nivel más profundo. Por supuesto esto no es tan rígido ni las capas están tan separadas, puesto que las 3 interactúan e interfieren unas con otras, y habrá períodos donde tendrán que coexistir con el trabajo de distintas áreas.
Para más información sobre el tratamiento de trastornos alimenticios puede contactar con Capital Psicologos Madrid.
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