Zona para profesionales

Lifting de cara y cuello: precisión quirúrgica para un rejuvenecimiento natural

El lifting de cara y cuello, también denominado ritidectomía, es una intervención de cirugía plástica, estética y reparadora orientada a corregir la flacidez y el descolgamiento de los tejidos faciales y cervicales. En el contexto actual, esta técnica ha evolucionado hacia abordajes más conservadores y personalizados. Según explica la Dra. Brianda Hurtado de Mendoza García, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, el objetivo actual del lifting facial y cervical es rejuvenecer manteniendo la naturalidad y la armonía facial.

¿Qué corrige un lifting facial y cervical?

El lifting no está diseñado para eliminar arrugas finas ni mejorar la calidad superficial de la piel, sino para tratar:

  • Flacidez en el tercio medio e inferior del rostro
  • Surcos nasogenianos profundos
  • Pérdida del óvalo facial
  • Acúmulo graso y bandas platismales en el cuello
  • Desdibujamiento del ángulo cervicomental

Aunque el lifting no actúa directamente sobre las arrugas finas ni sobre la textura superficial de la piel, puede combinarse con tratamientos complementarios, como el láser de CO₂, para mejorar la calidad cutánea y optimizar el resultado global del rejuvenecimiento facial.

El procedimiento actúa sobre planos profundos, especialmente el SMAS (sistema músculo-aponeurótico superficial), cuya reposición es clave para lograr resultados duraderos y evitar el aspecto artificial.

Técnicas actuales: enfoque estructural

La evidencia científica respalda que los mejores resultados a largo plazo se obtienen cuando se reposicionan las estructuras profundas y no únicamente la piel. Por ello, las técnicas modernas combinan:

  • Elevación y tensado del SMAS
  • Tratamiento del músculo platisma en el cuello
  • Redistribución o reposición de volúmenes faciales
  • Incisiones estratégicas discretas alrededor de la oreja y línea capilar


En pacientes seleccionados, puede asociarse liposucción cervical o procedimientos complementarios como blefaroplastia.

¿Quién es candidato ideal?

El lifting está indicado en pacientes generalmente entre los 45 y 70 años que presentan flacidez moderada o severa, con buena salud general y expectativas realistas. No existe una edad exacta, sino una indicación basada en la anatomía y el grado de envejecimiento.

En España, donde la exposición solar acumulada puede acelerar el envejecimiento cutáneo, es frecuente que la laxitud cervical sea uno de los principales motivos de consulta.

Recuperación y resultados

La intervención se realiza habitualmente bajo anestesia general o sedación profunda. El ingreso suele ser breve, y la recuperación inicial oscila entre 10 y 21 días, periodo en el que pueden aparecer inflamación y equimosis transitorias.

Los resultados comienzan a apreciarse tras las primeras semanas, pero el resultado definitivo se valora a los tres o seis meses. La duración puede situarse en torno a 10 años, dependiendo del envejecimiento individual y hábitos del paciente.

Es importante señalar que el lifting no detiene el proceso natural de envejecimiento, pero sí reposiciona los tejidos a un estado más joven.

Seguridad y planificación personalizada

La seguridad quirúrgica es prioritaria: este tipo de cirugía debe realizarse en centros autorizados y por especialistas en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.

Una valoración individualizada permite diseñar un plan quirúrgico adaptado a la estructura facial, calidad de piel y expectativas del paciente. La tendencia actual se basa en el equilibrio: rejuvenecer respetando la naturalidad, sin estigmas quirúrgicos.

El lifting de cara y cuello continúa siendo el procedimiento de referencia para tratar la flacidez avanzada, ofreciendo resultados eficaces y sostenidos cuando se indica correctamente y se ejecuta con técnica precisa.