

Podemos definir el apego como la búsqueda de cercanía de una persona específica, llamada persona de apego. Esta persona es usada como refugio en momentos difíciles y como base para la exploración del mundo.
El niño y su persona de apego, ya sea su madre u otro adulto responsable, crean este vínculo desde los primeros años de vida.
El apego, como un lazo afectivo, es el aspecto más relevante del desarrollo social en la infancia ya que, a partir de él, la persona define la forma en que se relaciona con los demás por el resto de la vida.
Asimismo, las relaciones de apego son fundamentales para el desarrollo estructural del cerebro de manera que influye de forma directa en el manejo de las emociones, la regulación del estrés y la auto-regulación. En todo caso, si existe cualquier tipo de problema es importante acudir a un especialista en Psicología.
El apego se crea a través de la relación entre un niño y su figura de apego, que como previamente se ha mencionado, lo más habitual es que sea su madre. La calidad de esta relación, las actitudes del cuidador y la consistencia en los cuidados, son un importante indicador de salud mental del niño en desarrollo, y por ende del futuro adulto.
Si el ambiente del pequeño es estable y seguro, la experiencia también lo será y no se desencadenará ninguna respuesta de estrés ante una situación que el cerebro pueda considerar amenazante. Por el contrario, si el ambiente es inestable e inseguro, la experiencia que está siendo vivida también lo será así, inestable e insegura y, la respuesta emocional se activará automáticamente como si existiera un peligro para la supervivencia.
Cuando el niño ha sido bien atendido y correspondido en una relación de contacto pleno y sintonía con su mundo interno, aprende a cuidarse, porque ha interiorizado a su figura como una persona constante y proveedora de cuidados de calidad. Cuando no ha sido así, el pequeño tendrá dificultad para calmarse y podrá verse superado por sus emociones.
A medida que el niño se desarrolla, algunas funciones del apego van pasando de los padres hacia los amigos a quienes acuden más ante las dificultades que tienen en el día a día. Sin embargo, los padres siguen siendo todavía la base segura necesaria para la exploración del mundo.
Según la clasificación propuesta por la psicóloga Mary Ainsworth encontramos cuatro tipos de apego que se manifiestan de la siguiente forma en la infancia: