¿Qué es la fibrilación auricular y cómo puede tratarse?
La fibrilación auricular es la arritmia cardíaca sostenida más frecuente y requiere un diagnóstico precoz para reducir el riesgo de complicaciones, especialmente el ictus. El Dr. Moisés Rodríguez Mañero, especialista en Cardiología, destaca que un abordaje individualizado, basado en las guías clínicas más recientes, permite controlar los síntomas, prevenir eventos cardiovasculares y mejorar la calidad de vida de la mayoría de los pacientes.
¿Por qué la fibrilación auricular aumenta el riesgo de ictus?
La fibrilación auricular provoca una contracción desorganizada de las aurículas, favoreciendo la formación de coágulos que pueden desplazarse al cerebro y producir un ictus. Además, puede ocasionar insuficiencia cardíaca, deterioro cognitivo y una reducción significativa de la capacidad funcional. En España, el estudio OFRECE estimó una prevalencia del 4,4% en mayores de 40 años, lo que supone más de un millón de personas afectadas, con un porcentaje importante aún sin diagnosticar. Estudios más recientes estiman que la prevalencia global ya alcanza entre el 2% y el 4% de la población y continuará aumentando debido al envejecimiento demográfico.
¿Cuáles son los síntomas y cómo se diagnostica?
Aunque algunos pacientes presentan palpitaciones, fatiga, disnea, mareo o disminución de la tolerancia al ejercicio, otros permanecen completamente asintomáticos. Por ello, el diagnóstico suele realizarse mediante electrocardiograma, monitorización ambulatoria (Holter) o dispositivos de registro prolongado cuando existe sospecha clínica.
¿Cuál es el tratamiento más adecuado?
El tratamiento depende de las características de cada paciente y persigue cuatro objetivos: controlar los síntomas, prevenir el ictus, tratar los factores de riesgo cardiovascular y mejorar el pronóstico.
La anticoagulación oral constituye la medida más eficaz para reducir el riesgo de embolia en pacientes seleccionados mediante escalas de riesgo clínico. Paralelamente, el control del ritmo o de la frecuencia cardíaca puede lograrse mediante fármacos antiarrítmicos o procedimientos de ablación con catéter. Las Guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024 refuerzan la importancia del control precoz del ritmo y sitúan la ablación como tratamiento inicial en determinados pacientes con fibrilación auricular paroxística, además de insistir en el tratamiento de factores modificables como hipertensión, obesidad, apnea del sueño, diabetes o consumo excesivo de alcohol.
Un seguimiento periódico por un especialista en Cardiología permite adaptar el tratamiento a la evolución clínica y reducir tanto las hospitalizaciones como las complicaciones cardiovasculares a largo plazo.
Bibliografía
- Van Gelder, I. C., et al. (2024). 2024 ESC Guidelines for the management of atrial fibrillation. European Heart Journal, 45(36). https://academic.oup.com/eurheartj/article/45/36/3314/7738779
- Gómez-Doblas, J. J., et al. (2014). Prevalencia de fibrilación auricular en España. Resultados del estudio OFRECE. Revista Española de Cardiología, 67(4), 259-269. https://www.revespcardiol.org/es-prevalencia-fibrilacion-auricular-espana-resultados-articulo-S0300893213004053
- Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS). (2024). Cardiovascular preventive recommendations. PAPPS 2024 thematic updates. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11705607/


