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Estimulación magnética transcraneal en las adicciones: un avance médico con resultados muy prometedores

La estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) es una técnica de neuromodulación no invasiva que actúa directamente sobre los circuitos cerebrales alterados en las adicciones mediante campos magnéticos. En los últimos años se ha consolidado como uno de los avances más significativos en este campo: cuenta con marcado CE en Europa para el tratamiento de la dependencia al tabaco y, en otras adicciones —cocaína, alcohol, juego patológico y otras conductas adictivas—, la investigación clínica activa está generando resultados muy alentadores que respaldan su aplicación bajo criterio médico especializado.



¿Qué es la EMTr y cómo funciona?

La EMTr consiste en la aplicación de pulsos magnéticos a través de una bobina situada sobre el cuero cabelludo. Estos pulsos inducen corrientes eléctricas de baja intensidad que modulan la actividad de circuitos cerebrales específicos vinculados al control de impulsos, la motivación y la respuesta a estímulos asociados al consumo. Es un procedimiento ambulatorio, no requiere cirugía ni anestesia, y las sesiones duran entre 14 y 40 minutos según el protocolo aplicado.


¿Por qué el cerebro de una persona con adicción puede ser una diana adecuada para la EMTr?

Las adicciones, tanto las relacionadas con sustancias como las comportamentales, comparten alteraciones en circuitos cerebrales implicados en la recompensa, la toma de decisiones y el autocontrol.


La corteza prefrontal dorsolateral —región clave en la regulación del deseo y en la capacidad para resistir estímulos asociados al consumo— presenta habitualmente una actividad disminuida en personas con dependencia. La EMTr actúa precisamente sobre esta zona, contribuyendo a restaurar parcialmente su funcionamiento y favoreciendo la regulación de los impulsos.


¿Qué evidencia existe en cocaína, alcohol y juego patológico?

En el trastorno por consumo de cocaína, los ensayos clínicos europeos desarrollados desde 2016, en especial los liderados por equipos italianos, han mostrado reducciones significativas del craving y un incremento de la abstinencia tras protocolos de EMTr aplicados sobre la corteza prefrontal izquierda. Los resultados acumulados configuran un cuerpo de evidencia cada vez más sólido.


En el trastorno por consumo de alcohol, las revisiones recientes describen beneficios consistentes en la reducción del deseo de consumo y en la disminución del número de bebidas ingeridas.


En el juego patológico, considerado por la Organización Mundial de la Salud como una adicción comportamental, los estudios disponibles muestran resultados muy prometedores en la reducción de la impulsividad y del deseo de juego, áreas reguladas también por circuitos prefrontales.


La EMTr debe formar parte de un protocolo de tratamiento integral que aborda la adicción desde tres dimensiones inseparables: la neurofisiológica, la emocional y la social. Las tres son fundamentales y deben trabajarse de forma coordinada. Sin embargo, la EMTr ocupa un lugar primordial en este modelo porque actúa directamente sobre el sustrato cerebral del trastorno: al reducir el craving, el paciente deja de estar permanentemente "luchando" contra el deseo de consumo y recupera la capacidad de comprender, reflexionar y comprometerse con el trabajo psicológico y social. Es precisamente esta reducción del craving la que permite que el resto del abordaje —psicoterapia, intervención familiar, reinserción social— pueda funcionar.


¿Puede la EMT reducir realmente el craving?

El craving es uno de los principales factores asociados a la recaída en cualquier adicción. La EMTr modula la actividad de las redes neuronales implicadas en la recompensa y el autocontrol, atenuando la respuesta cerebral ante señales asociadas al consumo y favoreciendo la regulación de los impulsos. Los resultados clínicos observados en este ámbito son uno de los motivos por los que la técnica se está consolidando como un recurso terapéutico de primer orden.


Los efectos, no obstante, no son uniformes en todos los pacientes. La gravedad de la adicción, el tiempo de evolución, la presencia de patología psiquiátrica concomitante y las características neurobiológicas individuales influyen significativamente en la respuesta al tratamiento. Esta variabilidad ha hecho que la personalización de los protocolos sea hoy una prioridad clínica.


La personalización mediante EEG: hacia tratamientos individualizados

Uno de los avances más relevantes en la aplicación clínica de la EMTr es la personalización de los protocolos a partir del estudio neurofisiológico individual del paciente. La Dra. Carmen Porras Damas, especialista en Neurofisiología Clínica, ha sido pionera en la integración del electroencefalograma (EEG) como herramienta de personalización de protocolos de EMTr. Este enfoque permite analizar la actividad eléctrica cerebral del paciente y ajustar los parámetros de estimulación —frecuencia, intensidad y diana cortical— a sus características neurofisiológicas reales.


Este modelo de personalización marca una diferencia importante respecto a los protocolos estandarizados: optimiza la respuesta terapéutica, reduce la variabilidad entre pacientes y permite diseñar planes verdaderamente individualizados, integrando el conocimiento de la neurofisiología clínica en cada fase del tratamiento.


¿Qué aporta la EMTr al abordaje de las adicciones?

La aportación diferencial de la EMTr es que actúa directamente sobre los circuitos cerebrales alterados en la adicción. Los tratamientos farmacológicos disponibles se utilizan habitualmente para controlar los síntomas asociados —ansiedad, depresión, insomnio, alteraciones del estado de ánimo—, pero no abordan de forma directa el sustrato cerebral del craving ni los circuitos prefrontales implicados en la pérdida de control.


La EMTr, en cambio, modifica la actividad neuronal en esas regiones específicas, lo que la convierte en una herramienta de gran valor en pacientes con craving persistente o con respuesta insuficiente a los abordajes convencionales.


¿Hacia dónde se dirige la investigación?

La investigación actual avanza hacia un enfoque cada vez más individualizado, basado en biomarcadores, registros neurofisiológicos y evaluación neuropsicológica. El objetivo es identificar qué pacientes pueden beneficiarse más de la EMTr y qué áreas cerebrales deben estimularse en cada caso. La integración de la neurofisiología clínica en este proceso resulta determinante: el EEG aporta información objetiva sobre la actividad cerebral del paciente y permite ajustar el tratamiento con criterios médicos rigurosos.


Riesgos, limitaciones y contraindicaciones

La EMTr es una técnica generalmente bien tolerada. Los efectos adversos más frecuentes son leves y transitorios: molestias en el cuero cabelludo, cefalea, hormigueo facial o sensación de aturdimiento. Los efectos graves son poco frecuentes, aunque deben considerarse, como las crisis convulsivas en pacientes predispuestos o episodios de manía en personas con vulnerabilidad psiquiátrica.


Existen contraindicaciones específicas relacionadas con dispositivos metálicos o electrónicos implantados (marcapasos, implantes cocleares, estimuladores cerebrales). Una evaluación médica previa es imprescindible.


Recomendaciones para personas interesadas en este tratamiento

La EMTr debe enmarcarse siempre en una valoración médica integral. Las personas con un trastorno por consumo de sustancias o por adicción comportamental deben consultar con profesionales especializados en Neurofisiología Clínica, Neurología o Salud Mental para determinar si pueden beneficiarse de esta intervención.


Dentro del abordaje integral de las adicciones —neurofisiológico, emocional y social—, la EMTr ocupa una posición central: es la pieza que actúa directamente sobre la causa cerebral del trastorno y la que permite que el resto del trabajo terapéutico, psicológico y social pueda dar resultados sostenibles. Reducir el craving es, en la práctica clínica, lo que abre la puerta a todo lo demás.


Referencias

  1. García-Toro, M., Gili, M., & Roca, M. (2010). Nuevas técnicas de neuroestimulación en las adicciones. Adicciones, 22(4), 317-326.
  2. Terraneo, A. et al. (2016). Transcranial magnetic stimulation of dorsolateral prefrontal cortex reduces cocaine use: A pilot study. European Neuropsychopharmacology, 26(1), 37-44.
  3. Ballester, J., & Marchand, W. R. (2024). Transcranial Magnetic Stimulation for Methamphetamine Use Disorder: A Scoping Review within the Neurocircuitry Model of Addiction. Psychiatry Research, 338, 115995.