

Un embarazo de riesgo repercute de forma negativa en el bebé o en la madre. Si esta es menor de edad, pesa poco, sufre determinadas enfermedades o ingiere sustancias tóxicas, son factores que pueden fomentarlo.
Un embarazo de riesgo, tal como afirman los expertos en Ginecología y Obstetricia, es aquel embarazo que asocia factores que pueden repercutir de forma negativa en la salud de la madre o del feto.

Para el bebé repercute, principalmente, en un mayor riesgo de prematuridad y alteraciones en el peso del feto al nacer.
En la madre aumenta las posibilidades de complicaciones hipertensivas asociadas al embarazo o riesgo de hemorragia obstétrica y muerte materna.
Idealmente se debería tratar en la consulta preconcepcional, para poder corregir los factores de riesgo antes del embarazo.
Durante el embarazo se debería tratar mediante un control clínico estrecho, analíticas de control y ecografías obstétricas.
Desde hace no mucho tiempo contamos con nuevas estrategias diagnósticas y terapéuticas orientadas a la detección del riesgo de parto prematuro y la preeclampsia (complicación asociada a la hipertensión producida por el embarazo). La realización de pruebas analíticas y controles ecográficos específicos en momentos tan precoces como la semana 12 y 20 de embarazo, nos permite, además establecer una predicción de riesgo precoz, implantar estrategias terapéuticas específicas que reducen significativamente la tasa de estas complicaciones.