

La cirugía laparoscópica se trata de la alternativa mínimamente invasiva a la cirugía abierta convencional. En este tipo de cirugía se utiliza una pequeña cámara para ver dentro del abdomen llamada laparoscopio. De esta forma, el laparoscopio transmite la imagen de los órganos internos a un monitor de televisión a través del cual el urólogo puede guiarse para realizar diferentes procedimientos quirúrgicos.
Para su realización hay que llenar la cavidad abdominal de un gas (C02), lo cual se realiza puncionando el abdomen o introduciendo un pequeño dispositivo. Una vez llenada de gas la cavidad abdominal, se introduce un instrumento de pequeño calibre pasando a su través la cámara (laparoscopio) y visualizando con nitidez los órganos internos.
A continuación, se realizan 2-3 incisiones de 0,5 a 1 cm en piel por los que pasamos unos dispositivos huecos a través de los cuales introducimos una serie de pinzas largas que permiten la disección y la exéresis de los tejidos.
Actualmente la mayoría de las patologías urológicas pueden ser tratadas por vía laparoscópica. Inicialmente los procedimientos eran fundamentalmente nefrectomías, pero con el desarrollo de los materiales utilizados y la experiencia acumulada hoy en día puede decirse que la laparoscopia es el estándar quirúrgico.
Los procedimientos que pueden realizarse son:
La eficacia y el beneficio terapéutico son los mismos que con la cirugía abierta. Los beneficios de esta cirugía se basan en que es una cirugía mínimamente invasiva. Esto supone unas ventajas claras:
Al igual que en todos los procesos quirúrgicos, existen riesgos de que surjan complicaciones. En algunos casos, la cirugía laparoscópica puede convertirse en un proceso de cirugía abierta convencional. Esto, puede estar motivado por una complicación durante la intervención o que la propia intervención no vaya como el cirujano esperaba.
Debe mencionarse que no todos los pacientes son candidatos para ser sometidos a una cirugía laparoscópica. Cada persona presenta unas circunstancias únicas que tienen que ser consideradas individualmente.
Algunas características que pueden dificultar o contraindicar la cirugía laparoscópica son: enfermedad pulmonar obstructiva crónica severa, patologías cardiacas graves, cirugías previas, obesidad mórbida, trastornos de la coagulación, entre otras.
Si desea más información, consulte con un especialista en Urología.