

La pérdida de una mascota puede generar un profundo duelo, similar al que se vive tras la muerte de un ser querido. Este artículo aborda las emociones que surgen, las fases del proceso de duelo, la incomprensión social que aún existe, cómo comunicar la pérdida a los niños y si es recomendable adoptar otra mascota de inmediato.
En su esencia, los mismos sentimientos que se producen con la pérdida de un ser querido de la índole que sea.
En no pocas ocasiones una mascota, es un ser con quien se expresan y comparten nuestras emociones, por lo que al fallecimiento de la misma es factible pensar que aparezcan todos los sentimientos asociados a la pérdida. Y es que no pocas veces utilizamos a nuestra mascota para contarle cómo ha ido el día, nuestros miedos, nuestras ilusiones, etc.
Por ello es muy factible que aparezcan emociones similares a la pérdida de alguien cercano para nosotros. Emociones tales como Impotencia, rabia, nostalgia, miedo y, a veces culpa. Tengamos en cuenta que posiblemente haya que haber sacrificado a la mascota y, son los dueños quienes han tomado esa decisión de poner fin a su sufrimiento, pero también a su vida. Algo singular de la muerte de una mascota es precisamente este último aspecto, es decir, que su final dependa de nosotros.
Del mismo modo, sentimientos de tristeza, nostalgia y melancolía que produce darnos cuenta de que nuestro animal ya no está en este mundo y no lo estará (puede que tengamos otr@, pero nunca podrá sustituirlo). También es frecuente que exista la rabia debida a no haber podido disfrutar más tiempo con él/ella.
Las mismas que cuando fallece un ser querido, o cuando se pierde algo importante para nosotros cuya pérdida no es deseada.
Estas fases, no necesariamente llevan un orden secuencial ni cronológico, intercambiándose muchas veces entre ellas.
Esta concepción poco a poco va cambiando, sin embargo, la mentalidad no se cambia de un día para otro. Basta con que pensemos que hace unos años (posiblemente la generación de abuelos de muchas personas), se ha criado en un ámbito rural de subsistencia en que los animales eran meros objetos de trabajo o de vida, encaminados en muchos casos a realizar funciones de pastoreo, transporte, caza, etc. en no pocas ocasiones se consideraban meros instrumentos.
Era un mero complemento, un animal que cumplía el rol de proteger y acompañar sin que se desarrollase un fuerte apego hacia el mismo. Hasta hace poco tiempo no se ha comprendido que los animales tienen enfermedades muy similares a los humanos (tales como cáncer) y cuya transición hacia la muerte es muy similar.
Es importante no tratar de silenciar el dolor que provoca su muerte, rodeándonos de personas empáticas capaces de comprender sin juzgar. Personalmente, considero que para poder lidiar con ello debe darse visibilidad social que nos permita concienciarnos de su pérdida.
Es fundamental que quien vaya a dar la noticia esté preparado emocionalmente para contárselo siendo capaz de gestionar sus propias emociones, sin miedo a lo que le pueda preguntar ni a las emociones que pueda mostrar el niño que va a recibir la noticia. Es básico que se cuente al niño lo que ha sucedido diciéndole la verdad: si estaba enfermo, si ha fallecido en un accidente, y, sobre todo, permitirle que exprese lo que siente.
Es importante que quien va a dar la noticia al niño tenga una información clara de lo que éste entiende por la enfermedad y la muerte según la edad y el nivel de desarrollo madurativo del niño para que pueda explicárselo de forma que lo entienda; así como resolver todas sus dudas de forma realista.
Yo recomiendo que, en procesos de enfermedad de una mascota, esto se hable en la familia, se normalice, se expresen los sentimientos que cada uno tengamos y se haga partícipe de este proceso a los niños, pues de lo contrario (muchas veces se excluye al niño de este proceso para con muy buena intención evitarle que sufra), éste elaborará su propia explicación de lo que está pasando, pudiendo ser distorsionada, y encima no podrá compartir su tristeza, su miedo con nadie; aprendiendo que los sentimientos negativos es algo que debe ocultar/obviar porque son malos cuando en realidad es todo lo contrario.
Se debe explicar niño que su mascota se ha ido y no volverá, pero siempre lo tendremos presente en nuestro recuerdo, de lo contrario le crearíamos falsas expectativas que no se podrán cumplir. Ayuda mucho que se haga un pequeño homenaje-despedida.
No. Muchas veces pensamos que trayendo una nueva mascota el niño olvidará a la que ha fallecido o va a fallecer y no es así. Del mismo que ninguna persona se puede, o debe, reemplazar por otra, con los animales de compañía ocurre lo mismo.
En su esencia, un duelo es una pérdida, todos vamos a tener pérdidas en nuestras vidas y como tal, igual que es necesario aprender a ganar y a disfrutar de ello para el bienestar psicológico, también es necesario aprender a perder.
Cuando hay pérdidas aparecen sentimientos no voluntarios ni evitables, huir de la pérdida implica no gestionar estos sentimientos necesarios para el equilibrio psicológico de alguien. Es más padres que con la buena intención compran otra mascota, lo que pueden estar transmitiendo es no tener tristeza, pena, nostalgia, melancolía, etc, con el riesgo de que se pueda aprender a insensibilizarse ante los sentimientos. Lo ideal es esperar un tiempo para que el niño pueda elaborar su duelo y entonces, preguntarle si desea una nueva mascota de modo que él pueda ser partícipe de la decisión.
Si deseas mas información, consulta con un especialista en duelo.
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