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Dolor de cadera: recupera el movimiento con confianza

¿El dolor de cadera te impide caminar, dormir de lado o practicar deporte? No tienes por qué acostumbrarte. Descubrir el origen es el primer paso para recuperar el movimiento. No todas las caderas duelen por lo mismo: no todas deben tratarse igual.



¿Cuáles son las causas frecuentes?

La localización ayuda a orientar el diagnóstico:

  • El dolor en la ingle puede relacionarse con la artrosis, las lesiones del labrum o el choque femoroacetabular.
  • El dolor lateral es frecuente en la tendinopatía glútea, con o sin bursitis trocantérica.
  • El dolor anterior puede proceder del psoas o de los flexores.
  • El dolor en la nalga puede ser muscular, sacroilíaco, lumbar o neurológico.
  • En deportistas valoramos sobrecargas, lesiones musculares, alteraciones biomecánicas y fracturas por estrés.


¿Cómo encontramos el origen del dolor?

La valoración incluye la historia clínica y la exploración de movilidad, fuerza, marcha y gestos que reproducen los síntomas. Puede completarse con radiografía, ecografía o resonancia magnética.


La ecografía musculoesquelética permite estudiar tendones, músculos y bursas, y realizar procedimientos intervencionistas con precisión y seguridad.


Mucho más que un tratamiento aislado

Nuestro objetivo es acompañar al paciente durante todo el proceso mediante un programa personalizado que puede incluir:

  • Ejercicio terapéutico y fortalecimiento.
  • Adaptación de las cargas laborales y deportivas.
  • Recuperación de la movilidad y corrección de alteraciones biomecánicas.
  • Asesoramiento nutricional para favorecer la salud muscular y articular.
  • Revisión del descanso, el peso y otros factores relacionados con la recuperación.
  • Seguimiento clínico y ecográfico.


El ejercicio ayuda a preparar al paciente, mantener su capacidad funcional durante el tratamiento y consolidar la mejoría y el retorno a la actividad.

PRP, ácido hialurónico y otros tratamientos


El plasma rico en plaquetas o PRP se obtiene de sangre del paciente y concentra plaquetas y proteínas relacionadas con la modulación inflamatoria y la reparación tisular. Existen distintos PRP, cuya concentración individualizamos según el tejido, la lesión y sus características.


Los contadores celulares permiten registrar la composición del preparado, mejorando su trazabilidad y personalización. Antes del procedimiento realizamos una historia clínica y, cuando procede, una analítica para detectar alteraciones, revisar enfermedades y medicaciones y valorar factores que influyan en el tratamiento.


El PRP y el ácido hialurónico se administran en la cadera mediante infiltraciones ecoguiadas realizadas por un médico experto para alcanzar con precisión la estructura tratada. Elegimos el tipo y la concentración de ácido hialurónico según cada paciente.


Para optimizar los resultados, estas infiltraciones pueden integrarse en un plan terapéutico que incluya ondas de choque, técnicas percutáneas, neuromodulación o bloqueos anestésicos de nervios periféricos y ramas sensitivas articulares en determinados casos de dolor crónico. La indicación y combinación de técnicas se decide individualmente según la patología, las necesidades funcionales y los objetivos de cada persona.


Si el dolor está limitando tu vida o tu actividad deportiva, una valoración especializada puede ayudarte a comprender su origen y conocer las opciones más adecuadas. Volver a moverte con confianza comienza con un diagnóstico preciso y un plan diseñado para acompañarte durante toda la recuperación.