

Las causas por las que se tiene una disfunción sexual son muy diversas, podemos encontrar el estrés, excesivo cansancio, al igual que ciertos detonantes biológicos (fuga venosa, ingesta excesiva del alcohol) que pueden desencadenar en un problema psicológico.
Acudir a las relaciones sexuales con una alta tensión, darle vueltas a lo sucedido, dejar de disfrutar en las relaciones sexuales por estar atento a que no vuelva a suceder. En general, cuando la persona vea que, aunque hace todo lo posible sigue sintiendo un alto malestar ante un acto donde lo principal es disfrutar.
El proceso por el que se mantiene la disfunción eréctil, desde el punto de vista psicológico es el siguiente. Ante un fallo de erección la persona experimenta una sensación desagradable, algo que no quiere que se vuelva a repetir, siente un temor, un miedo a sentirse de una forma concreta, normalmente encontramos verbalizaciones como: “que vergüenza” “no querrá repetir” “no valgo”, “no soy suficiente”, “me va a dejar”.
Por lo tanto, no es el hecho de no tener una erección (dado que la erección es un reflejo), sino que no tenerla trae todas estas sensaciones que no son nada agradables de experimentar, sea por una causa biológica, de cansancio, estrés, alcohol.
Dicho de otro modo, más práctico. El sistema nervioso central se divide en el sistema simpático y parasimpático. Lo pondré con el ejemplo que le suelo poner a mis pacientes: si vas por la selva y te encuentras un tigre ¿cómo reaccionarías?
La mayoría de personas contestarían que se alterarían, que su corazón y su respiración se aceleraría, que sentirían tensión en los músculos y centrarían su atención en el tigre. Este es el sistema simpático, el que se activa cuando hay un peligro o una amenaza y su función es de ponernos a salvo.
Al mismo tiempo, está el sistema parasimpático, este sistema es el que “para” al simpático. El que hace que todas las reacciones vuelvan a su ser una vez recuperada la calma, una vez que la persona se encuentra a salvo del tigre. La función de este sistema es ahorrar energía.
En la erección ¿qué sistema está el de la alerta o el de la relajación? Pues la respuesta os la daré con ¿delante de un tigre querrías tener una erección? La mayoría de personas contestan que no. El caso es que para tener una erección es importante estar tranquilo y relajado, no en tensión. De eso va el sexo, de poder disfrutar desde la calma y la tranquilidad, no de tener que mostrar la valía.
El problema está en que la educación recibida hace que cuando no se tiene una erección aparece este tigre (de forma metafórica) que está compuesto de: “no soy suficiente”, “no valgo”, “hay algo malo en mi”, “me va a dejar”. Y esto hace que en la siguiente relación sexual vuelvan a aparecer estas sensaciones, alterando a la persona volviendo a perder la erección y se empiece el efecto de bola de nieve de mal estar ante las relaciones sexuales.
Lo importante a la hora de elegir un tratamiento es cerciorarse de su utilidad y la validación científica del mismo. Los tratamientos donde se combina farmacología con terapia psicológica han mostrado un alto éxito en la mejora de los pacientes. Con el medicamento las personas pueden recuperar la seguridad a la hora de tener relaciones y si está afectada la parte física se solucionaría por estos medios.
Por otra parte, el tratamiento psicológico puede trabajar esos miedos con los que se ha acudido a las relaciones sexuales y por otra parte ampliar el repertorio de disfrute sexual de la persona. El fin de estos tratamientos es que la persona disfrute su vida sexual como antes o más.
Para aclarar esta parte me gustaría introducir la explicación de la respuesta sexual humana. La respuesta sexual humana es cómo reacciona un cuerpo en una relación sexual. Estas reacciones se dividen en fases:
Todas estas fases se pueden ver afectadas a causa de la salud mental. Desde el deseo donde hemos remarcado su importancia, pasando por todas las demás.
En relación a la disfunción eréctil, es común confundir el deseo con la excitación. Es complicado poder tener una erección si la persona no está abierta a la percepción de estímulos que la generan. Dicho de otro modo, si el deseo está afectado (por un problema de salud mental) es complicado que pueda darse la excitación, y con ello el resto de la respuesta sexual. Por otra parte, en muchas afecciones de la salud mental el sistema simpático está más activado y cómo hemos dicho antes esto no ayuda a poder tener una erección.
Por ello es importante que ante los problemas de salud mental se escuche al cuerpo y se entierra lo que le está pidiendo, sin que sean las exigencias lo que impere en lo que respecta a la sexualidad.
Hay muchos cambios que pueden ayudar en la mejora, desde hacer deporte a comer sano pasando por ser consciente de las sensaciones que tiene uno y cómo estas pueden decirte que no estás dispuesto para una relación sexual, como hemos explicado anteriormente. También añadir un aumento de la erótica, masturbación consciente desde el placer, no desde la comprobación. Si se elimina el porno, mejor.
Psicología en Madrid