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¿Qué causa el daño del ADN espermático?

La misión principal del espermatozoide es transportar el ADN que lleva compactado en la cabeza e introducirlo dentro del óvulo. Para ello dispone de un sistema motor de autopropulsión formado por los microtúbulos del flagelo que le permite autopropulsarse y llegar hasta la parte distal de las trompas, y de un barreno bioquímico o acrosoma que le permite penetrar el óvulo y fecundarlo. Una vez dentro del óvulo el espermatozoide libera su ADN para que se fusione con el ADN del óvulo y dar lugar al genoma del embrión. Si bien el óvulo dirige el desarrollo embrionario durante los tres primeros días, a partir del día 3 el genoma paterno se activa y comienza a jugar un papel importante en el desarrollo embrionario.
 

La edad y los factores medioambientales aumentan el daño del ADN espermático.
 



El daño del ADN espermático se suele producir durante el paso de los espermatozoides por el epidídimo y es inducido por radicales libres.


Si el ADN se dañase podría dar lugar a que:

  1. El desarrollo embrionario se detenga a partir del día 3.
  2. El embrión no se implante en el endometrio.
  3. Se produzca un aborto espontáneo.
  4. Se produzcan alteraciones genéticas.


De ahí la importancia de prevenir el daño del ADN espermático. Por suerte, hoy en día los especialistas en Andrología cuentan con tratamientos farmacológicos que pueden prescribir a los pacientes para prevenir este tipo de daño y que, por lo tanto, contribuyen a que se produzca un desarrollo embrionario y fetal normal y un embarazo a término.