

Una buena relación con los demás se puede definir como un sentimiento de satisfacción interna en las relaciones con las demás personas. Entendiendo esas relaciones como vínculos sanos, en los que uno se siente valorado, escuchado, respetado, dónde en algunos casos se crea intimidad y dónde estos sentimientos son mutuos. En una buena relación con los demás, siempre se prioriza el compartir y no el extraer.
Una persona sabe también que tiene buenas relaciones con los demás, porque se siente una persona abierta, evitando los juicios que nos separan o las barreras defensivas que existen en la sociedad.
Si uno no está bien consigo, es muy probable que las relaciones con los demás empeoren, a causa de diferentes motivos:
Los factores que determinan que una relación no funciona correctamente son diversos y pueden ser la falta de sinceridad, celos, posesividad, resentimiento expresado verbalmente, poco interés en el otro y consigo mismo, poco interés en quedar por el simple hecho de compartir.
Otros signos que determinan un funcionamiento inadecuado de una relación es la acción de extraer en la relación en lugar de compartir o tener expectativas que ponen el poder de la felicidad o la propia satisfacción en el otro. También, cuando en la relación siempre se hace lo que uno quiere y el otro se adapta.
Existen una serie de pautas que las personas pueden seguir para mejorar las relaciones con los demás: