¿Cómo actuar ante una crisis de ansiedad?
Los síntomas de una crisis de ansiedad o ataque de pánico pueden variar y no siempre aparecen todos a la vez en una crisis. Por definición, una crisis de ansiedad es la aparición súbita de miedo o malestar intenso que resulta abrumador para la persona y que suele alcanzar su máxima expresión en pocos minutos.
mecanismos para revertir estos síntomas y volver a la normalidad
Está establecido que tienen que aparecer un mínimo de cuatro de los siguientes síntomas para hablar de una crisis de ansiedad:
- Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca.
- Sudoración.
- Temblor o sacudidas.
- Sensación de dificultad para respirar.
- Sensación de ahogo o asfixia.
- Dolor o molestias en el tórax.
- Náuseas o malestar abdominal
- Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
- Escalofríos o sensación de calor.
- Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueos).
- Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo).
- Miedo a perder el control o de “volverse loco”.
- Miedo a morir por estar padeciendo un ataque cardíaco o similar.
La aparición de estos síntomas va acompañada de un intenso miedo, una sensación de fuerte alerta y vivencia de peligro o catástrofe inminente. En la práctica psicoterapéutica observamos que los distintos consultantes asocian niveles diferentes de malestar a cada síntoma y, por ejemplo, para una persona puede ser muy amenazante la sensación de falta de aire por miedo a ahogarse y, otra persona, puede vivir como muy amenazante la taquicardia, por pensar que está padeciendo un infarto.
Los síntomas más intensos, es decir, el pico de la crisis, no dura más de unos 15 - 20 minutos. Algunas personas relatan padecer sensación de malestar o ansiedad hasta horas después del pico de la crisis y entonces perciben que esta crisis ha durado horas.
Es relativamente habitual que la persona que padece las crisis de ansiedad no asocie las crisis con ninguna situación (emocional o psicológica) específica, especialmente ante una crisis aislada o ante las primeras que padece, esta vivencia resulta desconcertante para la persona, percibiendo estas crisis cómo “caídas del cielo” y, de este modo, comenzar a temer fuertemente que se puedan repetir.
En otros casos, la persona identifica la relación entre una situación vital conflictiva o de estrés sostenido y la aparición de las primeras crisis, pero, por la desproporción de la respuesta, puede empezar a tener una gran preocupación por si se repiten. En las dos situaciones, la persona puede ver muy condicionada su vida a partir de ese momento, por el miedo a la repetición de la crisis de ansiedad.
¿Qué estrategias o técnicas psicológicas pueden ser útiles para manejar una crisis de ansiedad?
Como en cualquier ámbito de nuestra vida, la prevención resulta la estrategia más importante para evitar los problemas de ansiedad y, concretamente, las crisis de ansiedad. Conviene mantener un estilo de vida y unos hábitos saludables, intentar regular los niveles de estrés y mejorar las estrategias personales de afrontamiento.
Ahora bien, llegado el momento en el que aparece las crisis, puede ser muy útil conocer algunas estrategias para hacerle frente de la mejor manera posible:
- Tener la capacidad para identificar que se está experimentado una crisis de ansiedad. Se puede conseguir más fácilmente si se conocen bien los síntomas y, fundamentalmente, saber que, a pesar del intenso miedo y las abrumadoras sensaciones físicas, nuestra vida no está en peligro. Saber identificar estos síntomas puede evitar alimentar el ciclo del miedo al miedo que se da en una crisis de ansiedad.
- Mantener un ritmo de respiración lento y lo más regular posible, intentando aplicar la respiración controlada, sin que sea excesivamente profunda ni muy superficial y acelerada. Por ejemplo, tomar aire por la nariz contando hasta cinco segundos y soltándolo por la boca en otros seis segundos.
- Cuando empieza la crisis, intentar distraerse hablando con alguna otra persona o caminar saliendo un momento de la estancia en la que está para “tomar el aire".
- En el caso de estar hiperventilando, puede resultar útil respirar durante unos minutos en una bolsa de papel, colocándola sobre la boca y la nariz. Ahora bien, se recomienda que sea durante poco tiempo para evitar el incremento de CO² inspirado para compensar el exceso de O² por la hiperventilación sea demasiado alto.
- Fijarse en algún objeto o en lo que se tiene alrededor y centrarse en describirlo detalladamente.
Normalmente, no es necesario acudir a un centro hospitalario de urgencias en el momento de padecer una crisis de ansiedad, para evitar una experiencia que genere mayor malestar. Únicamente, si los síntomas persisten, empeoran o hubiera alguna evidencia de un problema de salud que planteara dudas, conviene buscar ayuda médica para descartar cualquier problema físico.
Se puede obtener un mayor beneficio de la consulta a un profesional de la salud especializado en ansiedad una vez ya ha pasado la crisis, de manera que pueda evaluar el problema de ansiedad en profundidad junto con las características y el contexto de la persona y, en caso de ser necesario, brindar el enfoque de tratamiento más adecuado.

