Lo que aprendí en mis visitas al extranjero: Cleveland Clinic de Ohio, Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York y Angelita & Joaquim Gama Instituto Oncológico de Sao Paulo
Hay experiencias que cambian para siempre la forma en que uno entiende su especialidad. Para mí, la oportunidad de haber conocido a los grandes ídolos de los que he estudiado y aprendido tanto gracias a multitud de textos, ha sido una experiencia siempre reveladora.
De todos ellos, quisiera destacar tres por encima de todos: la formación en la Cleveland Clinic (Ohio), en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Nueva York) y el Angelita & Joaquim Gama Instituto Oncológico en Sao Paulo. Cada una en su momento, fueron exactamente eso, un antes y un después en mi manera de pensar, planificar y operar.
Quiero contarte qué vi allí, qué aprendí y por qué creo que esa experiencia repercute directamente en la calidad de atención que puedo ofrecer a mis pacientes en Madrid.
Por qué marcan la diferencia estos tres centros
La Cleveland Clinic es sistemáticamente uno de los tres mejores hospitales del mundo según los rankings de U.S. News & World Report. Su programa de cirugía colorrectal es referente global: no solo por el volumen de casos —que genera una experiencia clínica imposible de replicar en un centro mediano—, sino por la cultura de trabajo en equipo, la protocolización basada en evidencia y la mentalidad de mejora continua que impregna cada decisión.
El Memorial Sloan Kettering Cancer Center es, sencillamente, el centro oncológico más especializado del mundo. Tratar el cáncer colorrectal allí significa hacerlo en un entorno donde cada caso es discutido por un equipo multidisciplinar formado por los mejores oncólogos, radioterapeutas, patólogos y cirujanos del planeta. La exigencia y el rigor son distintos a cualquier otro lugar en el que haya estado.
Por último, mi experiencia en el extranjero más reciente, Angelita & Joaquim Gama Instituto Oncológico en Sao Paulo. A pesar de lo que muchos pudieran pensar por encontrarse en Brasil, la dotación técnica y tecnológica no tiene nada que envidiar, y allí pude conocer el amor por los detalles, con un trato mucho más personal y con una pasión y una dedicación por el cáncer de recto que no tiene comparación.
El análisis y el escrutinio absoluto de cada parte del equipo, hasta el punto de comparar el diagnóstico de las pruebas previas a la intervención con la precisión que se puede observar en el análisis microscópico de la pieza. Al margen de esto, me marcó la determinación y el empuje, así como el compromiso de ser capaces de sacrificar a veces cuestiones personales por mantener la transmisión de una forma de trabajo que sirva para beneficio de los pacientes en todo el mundo, trasladando el legado del watch and wait a lo largo y ancho de prácticamente todo el planeta.
Lo más valioso que me llevé
1. El valor del equipo multidisciplinar desde el primer día
En ninguno de los casos el cirujano no decide solo. Cada caso de cáncer colorrectal pasa por un tumor board —un comité multidisciplinar— antes de iniciar cualquier tratamiento.
Oncólogos, radiólogos, radioterapeutas, patólogos y cirujanos se sientan juntos, revisan las pruebas y deciden en consenso. Esta forma de trabajar cambia completamente los resultados: el paciente no recibe la opinión de un especialista, sino la del sistema más completo posible.
He trasladado esta filosofía a mi práctica en Madrid: cuando tengo un caso oncológico complejo, busco la colaboración activa de oncólogos y radioterapeutas antes de proponer un plan quirúrgico, aunque eso suponga más tiempo de planificación.
2. La preservación de órgano no es una concesión, es el objetivo
En Sao Paulo, de la mano del Dr. Rodrigo Perez, la estrategia de preservación de órgano en cáncer de recto no es una excepción ni un lujo: es el objetivo desde el principio para la mayoría de los pacientes que allí le visitan. Se plantea de entrada si el paciente es candidato a evitar una colostomía permanente o una resección radical con importante compromiso de la calidad de vida posterior, y todo el plan neoadyuvante (quimio-radioterapia preoperatoria) se diseña buscando esa posibilidad.
Esto me enseñó que la pregunta correcta no es '¿podemos operar?', sino '¿podemos operar de la mejor manera posible para este paciente concreto?'. Una diferencia sutil pero fundamental.
3. La recuperación acelerada como estándar, no como excepción
Los protocolos ERAS (Enhanced Recovery After Surgery) —recuperación acelerada tras cirugía— estaban completamente implantados en ambos centros cuando me formé allí. Movilización precoz, nutrición oral desde las primeras horas, control del dolor sin opiáceos como primera línea. El objetivo es que el paciente esté de pie al día siguiente de una cirugía de colon. En España esto ha tardado más en implantarse, pero es ya el estándar en los centros más avanzados.
4. La comunicación con el paciente es parte del tratamiento
Desde mis primeras visitas al extranjero, donde la organización y la gestión sanitaria es diferente, aprendí algo que no viene en ningún manual quirúrgico: el tiempo dedicado a explicar el diagnóstico, las opciones y lo que puede esperarse después de la cirugía no es tiempo perdido. Es parte del tratamiento. Los pacientes que entienden lo que les pasa evolucionan mejor, cumplen mejor con el seguimiento y toman decisiones más informadas.
Eso ha cambiado mi forma de hacer las consultas. Intento que cada paciente salga de mi despacho habiendo entendido su situación y con una hoja de ruta clara, la cual habremos trazado entre los dos.
¿Por qué te cuento esto?
No lo hago por listar méritos en un currículum. Lo hago porque creo que cuando eliges un especialista, tienes derecho a saber no solo dónde se formó, sino qué cambió en él durante esa formación. Qué ideas internalizó. Qué estándares adoptó.
La cirugía colorrectal en Madrid puede tener la misma calidad que en los mejores centros del mundo. Mi trabajo es que así sea para cada paciente que me consulta.
¿Tienes un diagnóstico de cáncer colorrectal? Ofrezco valoración personalizada y segunda opinión especializada. Puedes contactarme en el Hospital Viamed Santa Elena o a través de Top Doctors.


