

La apnea del sueño es más común en hombres que en mujeres. Aumenta la incidencia partir de los 40 años y en las mujeres principalmente a partir de la menopausia.

La apnea del sueño genera múltiples consecuencias que dependerán principalmente de la severidad de la afección.
Las apneas fragmentan el sueño y hacen que este no sea reparador, dando como principal consecuencia cansancio crónico y somnolencia diurna, siendo por tanto un factor de riesgo para los accidentes de tráfico.
Padecer apneas del sueño supone también un factor de riesgo significativo a presentar accidentes cardio-vasculares.
Las principales causas son:
Las consecuencias a largo plazo de padecer apnea del sueño pueden ser graves.
Hay estudios que muestran que las personas diagnosticadas de apnea obstructiva del sueño tienen un riesgo significativamente mayor de muerte súbita durante el sueño.