

La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones de amenaza o estrés, pero cuando aparece de forma intensa, frecuente o desproporcionada puede convertirse en un trastorno que afecta la calidad de vida. Según explica la psicóloga Natalia Velázquez Ahumada, identificar los síntomas de manera precoz y acceder a tratamiento psicológico basado en evidencia permite reducir el malestar emocional y prevenir complicaciones futuras.
La ansiedad puede manifestarse tanto a nivel físico como psicológico. Entre los síntomas más habituales se encuentran:
En algunos casos aparecen ataques de pánico, episodios breves de ansiedad intensa acompañados de síntomas físicos como sensación de ahogo, mareo o presión en el pecho.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 300 millones de personas viven con trastornos de ansiedad en el mundo. En España, diversos estudios epidemiológicos indican que los trastornos de ansiedad constituyen uno de los principales motivos de consulta en salud mental, especialmente tras la pandemia de COVID-19.
La ansiedad no suele tener una única causa. Habitualmente intervienen distintos factores:
Además, el ritmo de vida actual favorece estados de hiperactivación constante. La sobreexposición a estímulos digitales, la incertidumbre económica y la presión social pueden contribuir al incremento de síntomas ansiosos, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes.
Sentir ansiedad en determinadas situaciones es adaptativo. El problema aparece cuando el malestar:
En estos casos puede tratarse de un trastorno de ansiedad generalizada, fobia, trastorno de pánico o ansiedad social, entre otros cuadros clínicos.
Buscar ayuda profesional de manera temprana mejora significativamente el pronóstico. Diversas investigaciones muestran que las personas que reciben atención psicológica precoz presentan menor cronificación de síntomas y mejor recuperación funcional.
Las terapias contextuales o de tercera generación son actualmente algunos de los tratamientos con mayor respaldo científico para la ansiedad. Este enfoque ayuda a identificar pensamientos distorsionados, reducir conductas de evitación y desarrollar estrategias de regulación emocional.
Entre las intervenciones más eficaces destacan:
En algunos casos, especialmente cuando los síntomas son graves, el tratamiento psicológico puede complementarse con valoración psiquiátrica y tratamiento farmacológico.
Aunque no siempre puede evitarse, existen hábitos que ayudan a reducir el riesgo:
Normalizar el cuidado de la salud mental es fundamental. La ansiedad tiene tratamiento y, con acompañamiento profesional adecuado, la mayoría de las personas experimenta una mejoría significativa.
Psicología en Huelva