

El adecuado aporte nutricional en los recién nacidos prematuros es esencial para su desarrollo, ya que estos bebés tienen mayores requerimientos debido a su inmadurez y rápido crecimiento. La alimentación debe adaptarse a sus necesidades individuales para favorecer el desarrollo neurológico, la maduración de sus órganos y la prevención de complicaciones.
Los bebés nacidos antes de la semana 37 de gestación presentan una serie de desafíos nutricionales:
La elección del tipo de alimentación dependerá de la edad gestacional, el peso y la estabilidad clínica del recién nacido.
Cuando el bebé no puede alimentarse por vía oral, se recurre a la administración intravenosa de nutrientes esenciales:
La nutrición parenteral es temporal y se retira progresivamente cuando el bebé puede tolerar la alimentación enteral.
A medida que el bebé desarrolla su capacidad digestiva, se inicia la alimentación a través de una sonda nasogástrica o orogástrica con leche materna o fórmula especializada.
La leche materna es el alimento ideal para los prematuros, ya que ofrece múltiples beneficios:
En muchos casos, la leche materna puede necesitar fortificadores para aumentar su contenido en proteínas, calcio y fósforo, adaptándola a las necesidades del prematuro.
Cuando la leche materna no está disponible o no es suficiente, se utilizan fórmulas diseñadas para prematuros, enriquecidas con:
El contacto piel con piel mediante el método canguro favorece la lactancia materna y el vínculo madre-hijo.
El paso de la alimentación por sonda a la succión debe hacerse de forma progresiva, vigilando signos de intolerancia como vómitos o distensión abdominal. Cuando el bebé alcanza un peso de 1.800-2.000 g y tiene una succión eficaz, puede completar su alimentación sin necesidad de sonda.
La alimentación del recién nacido prematuro es un pilar fundamental para su crecimiento y desarrollo. La leche materna, con o sin fortificadores, es la mejor opción, seguida de fórmulas específicas en caso necesario. La supervisión médica y el seguimiento nutricional garantizarán que el bebé reciba los nutrientes adecuados para alcanzar un desarrollo óptimo.