Escrito por: Llamar Reservar

El adecuado aporte nutricional en los recién nacidos prematuros es esencial para su desarrollo, ya que estos bebés tienen mayores requerimientos debido a su inmadurez y rápido crecimiento. La alimentación debe adaptarse a sus necesidades individuales para favorecer el desarrollo neurológico, la maduración de sus órganos y la prevención de complicaciones.



Características nutricionales del recién nacido prematuro

Los bebés nacidos antes de la semana 37 de gestación presentan una serie de desafíos nutricionales:


  • Reservas limitadas de energía y nutrientes debido a que no han completado el tercer trimestre, periodo en el que se acumulan grasas y minerales esenciales.
  • Inmadurez del sistema digestivo y metabólico, lo que puede afectar la absorción de nutrientes.
  • Dificultad para la succión y deglución, especialmente en los nacidos antes de la semana 32, lo que hace necesario el uso de alimentación por sondas o nutrición parenteral.



Tipos de alimentación en el neonato prematuro

La elección del tipo de alimentación dependerá de la edad gestacional, el peso y la estabilidad clínica del recién nacido.


1. Nutrición parenteral

Cuando el bebé no puede alimentarse por vía oral, se recurre a la administración intravenosa de nutrientes esenciales:


  • Carbohidratos (glucosa): fuente principal de energía.
  • Proteínas: fundamentales para el crecimiento y desarrollo neurológico.
  • Lípidos: esenciales para la formación del sistema nervioso.
  • Vitaminas y minerales: incluyen calcio y fósforo para la mineralización ósea.


La nutrición parenteral es temporal y se retira progresivamente cuando el bebé puede tolerar la alimentación enteral.


2. Nutrición enteral

A medida que el bebé desarrolla su capacidad digestiva, se inicia la alimentación a través de una sonda nasogástrica o orogástrica con leche materna o fórmula especializada.


Leche materna: el mejor alimento

La leche materna es el alimento ideal para los prematuros, ya que ofrece múltiples beneficios:


  • Aporta factores inmunológicos que reducen el riesgo de infecciones.
  • Favorece la maduración intestinal y disminuye el riesgo de enterocolitis necrosante.
  • Contiene proteínas de fácil digestión y grasas esenciales para el desarrollo cerebral.
  • Mejora la tolerancia digestiva en comparación con las fórmulas artificiales.


En muchos casos, la leche materna puede necesitar fortificadores para aumentar su contenido en proteínas, calcio y fósforo, adaptándola a las necesidades del prematuro.


Fórmulas especiales para prematuros

Cuando la leche materna no está disponible o no es suficiente, se utilizan fórmulas diseñadas para prematuros, enriquecidas con:


  • Mayor cantidad de proteínas, calcio y fósforo.
  • Ácidos grasos esenciales (DHA y ARA) para el desarrollo cerebral.
  • Niveles adecuados de hierro para prevenir la anemia.




Técnicas de alimentación según la edad gestacional

  • Menos de 32 semanas: alimentación por sonda nasogástrica.
  • 32-34 semanas: comienza el aprendizaje de la succión, alternando sonda y biberón.
  • Más de 34 semanas: si hay buena coordinación succión-deglución, se puede iniciar la lactancia materna directa o el biberón.


El contacto piel con piel mediante el método canguro favorece la lactancia materna y el vínculo madre-hijo.



Seguimiento y transición a la alimentación oral completa

El paso de la alimentación por sonda a la succión debe hacerse de forma progresiva, vigilando signos de intolerancia como vómitos o distensión abdominal. Cuando el bebé alcanza un peso de 1.800-2.000 g y tiene una succión eficaz, puede completar su alimentación sin necesidad de sonda.


La alimentación del recién nacido prematuro es un pilar fundamental para su crecimiento y desarrollo. La leche materna, con o sin fortificadores, es la mejor opción, seguida de fórmulas específicas en caso necesario. La supervisión médica y el seguimiento nutricional garantizarán que el bebé reciba los nutrientes adecuados para alcanzar un desarrollo óptimo.