

‘Todo es posible quitarle a un hombre, menos una cosa: la última de las libertades humanas, la de elegir su propia actitud bajo cualquier circunstancia dada, la de escoger su propio camino.’ Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra austríaco.
La psicoterapia es un proceso terapéutico, guiado por un profesional, que promueve el cambio psíquico a través de la conducta, los pensamientos o afectos. Su objetivo es aliviar el sufrimiento y favorecer el desarrollo de la persona y de sus vínculos, de forma que se pueda enfrentar a desafíos futuros. Lo guía un profesional que utiliza diferentes procedimientos científicamente probados.
La complejidad del ser humano obliga al abordaje biopsicosocial de sus problemas.
Los psicólogos o psiquiatras son profesionales altamente capacitados.
Cuando existen problemas psíquicos que impidan a la persona tener un bienestar físico, mental o social. Estos pueden afectar a una o varias áreas como el trabajo, descanso, alimentación, proyectos, salud, diversiones, calidad de vida… Dificultades en las relaciones sociales como la pareja, familia o amistades. Traumas o dificultades para afrontar o superar alguna situación crítica en la vida, en la elaboración de duelos (separaciones, fallecimientos, emigración), estrés o dificultades en el desarrollo personal.
Cuando existe un “dolor emocional”, en forma de miedo, pánico, baja autoestima o desesperanza…
Cuando aparecen síntomas o trastornos como:
Existen varios enfoques terapéuticos basados en perspectivas teóricas que actúan como hoja de ruta para que el psicoterapeuta pueda comprender a sus pacientes y sus problemas, así como crear soluciones.
Entre los principales enfoques psicoterapéuticos contamos con:
La duración del tratamiento se ajusta a las necesidades individuales. Depende de muchos factores como las características del caso, la gravedad, el tiempo de evolución y la respuesta al tratamiento.
Hay estudios que demuestran que el 50% de los pacientes en psicoterapia pueden mejorar en ocho sesiones.
La persona es la protagonista del proceso. Necesitamos su contribución para establecer los objetivos del tratamiento y su actividad entre sesiones (como tareas o ejercicios para aplicar en su vida cotidiana) que tienen gran impacto sobre los resultados del tratamiento.
Para el tratamiento puede bastar con una psicoterapia pero en ocasiones es preciso añadir la medicación potenciando la eficacia del tratamiento.
Si conseguimos los objetivos relacionados con el bienestar biopsicosocial propuestos al inicio de la terapia.
La ciencia confirma que la psicoterapia ayuda a las personas a realizar cambios positivos en sus vidas. Los estudios revelan que el 80 % de las personas que la han realizado se encuentran mejor al final del tratamiento.
Posiblemente la idea de ponerse en contacto con un terapeuta le cause ansiedad. Eso es muy comprensible y frecuente. Sin embargo, tener el valor de vencer esas preocupaciones y hacer la llamada es el primer paso en el proceso de tomar las riendas de su vida para sentirse mejor. El solo hecho de planificar y realizar la llamada le puede proporcionar alivio y encaminarle por sendas más positivas.
Vaya con la mente abierta y con honestidad para aprovechar esta oportunidad de conocerse a sí mismo. Al final de unas cuantas sesiones podrá tener una nueva perspectiva de su problema, un plan de acción y una nueva sensación de esperanza.