
¿Qué es?
La terapia neural es una técnica médica que utiliza la infiltración de anestésicos locales en concentraciones muy bajas (habitualmente procaína o lidocaína) con el objetivo de modular el sistema nervioso autónomo y aliviar el dolor.
Parte de la idea de que determinadas alteraciones del sistema nervioso pueden mantener o perpetuar procesos dolorosos, incluso cuando la lesión inicial ya no está activa.
¿En qué consiste?
El tratamiento se basa en la aplicación de pequeñas inyecciones en puntos específicos del cuerpo: cicatrices, ganglios nerviosos, zonas dolorosas, segmentos vertebrales o áreas relacionadas con el órgano afectado. Estas infiltraciones buscan “resetear” la señal nerviosa alterada y restablecer una respuesta neurovegetativa más equilibrada.
El procedimiento es ambulatorio, rápido y suele realizarse en varias sesiones.
¿Por qué se utiliza en el dolor?
La terapia neural se emplea principalmente en el manejo del dolor crónico, especialmente cuando existe un componente neurovegetativo o cuando otros tratamientos no han sido suficientes. Desde una visión integradora, puede ayudar a reducir la sensibilización del sistema nervioso y mejorar la percepción del dolor.
Indicaciones más habituales
- Dolor musculoesquelético crónico (lumbalgia, cervicalgia, dorsalgia).
- Dolor neuropático.
- Cefaleas y migrañas.
- Dolor pélvico crónico.
- Dolor asociado a cicatrices quirúrgicas.
- Síndromes de dolor complejo.
Relación con la nefrología
Desde el ámbito de la nefrología, la terapia neural puede considerarse como opción complementaria en pacientes con enfermedad renal crónica que presentan dolor persistente y en los que el uso de analgésicos convencionales está limitado por su función renal. En estos casos, siempre debe valorarse de forma individualizada y coordinada con el nefrólogo para garantizar la seguridad del paciente.
¿Es necesario prepararse?
No suele requerir una preparación compleja. Es importante informar al médico sobre enfermedades previas, medicación habitual, alergias (especialmente a anestésicos locales) y cirugías anteriores. En pacientes con patología renal, se valora de forma específica el estado clínico general.
¿Qué resultados se pueden esperar?
La respuesta es variable y depende del tipo de dolor y de cada persona. Algunos pacientes experimentan mejoría desde las primeras sesiones, mientras que otros requieren varios tratamientos para notar cambios significativos.
El objetivo es reducir la intensidad del dolor, mejorar la funcionalidad y disminuir la necesidad de fármacos.
¿Tiene riesgos o efectos secundarios?
Es una técnica generalmente segura cuando la realiza personal médico formado. Los efectos secundarios suelen ser leves y transitorios: molestias locales, pequeño hematoma o sensación pasajera de mareo. Las complicaciones graves son poco frecuentes.
¿Qué especialista la realiza?
La terapia neural debe ser aplicada por médicos con formación específica en esta técnica. En pacientes con enfermedad renal, es recomendable que el tratamiento esté coordinado con el nefrólogo responsable para asegurar un abordaje integral y seguro del dolor.
