Radioembolización

¿Qué es la radioembolización?

La radioembolización, también conocida como terapia selectiva interna con radioisótopos (SIRT), es un tratamiento de radiología intervencionista utilizado principalmente en tumores hepáticos. Se trata de una técnica mínimamente invasiva que combina embolización y radioterapia interna dirigida.

¿Por qué se realiza?

La radioembolización se indica principalmente en:

  • Carcinoma hepatocelular (HCC) en estadios intermedios o avanzados
  • Metástasis hepáticas, especialmente de cáncer colorrectal
  • Tumores hepáticos no resecables quirúrgicamente
  • Casos en los que otras terapias locorregionales no son adecuadas


El objetivo puede ser reducir el tamaño del tumor, frenar su crecimiento o mejorar la calidad de vida, e incluso en algunos casos permitir tratamientos posteriores como cirugía o trasplante.

¿En qué consiste el procedimiento?

La radioembolización consiste en la administración de microesferas cargadas con Ytrio-90 (Y-90) directamente en las arterias que irrigan el tumor hepático. Estas microesferas liberan radiación de forma localizada, destruyendo las células tumorales y minimizando el daño al tejido hepático sano.

Se realiza habitualmente con anestesia local en el punto de punción (arteria femoral o radial) y, en la mayoría de los casos, se acompaña de sedación consciente intravenosa, lo que permite que el paciente esté relajado pero despierto.


La técnica se realiza en varias fases:

  1. Estudio previo angiográfico: se mapean las arterias hepáticas.
  2. Prueba de distribución (scintigrafía con macroagregados de albúmina): evalúa el paso del material hacia otros órganos, como los pulmones.
  3. Embolización selectiva (si es necesario): se ocluyen ramas vasculares no deseadas.
  4. Administración de microesferas con Y-90: se inyectan directamente en las arterias tumorales mediante un catéter.

El procedimiento suele durar entre 1 y 2 horas y no requiere cirugía abierta.

Preparación para la radioembolización

Antes del tratamiento, el paciente debe:

  • Realizar analíticas de sangre completas (función hepática y coagulación)
  • Someterse a pruebas de imagen (TAC o RM) para valorar el tumor
  • Suspender o ajustar ciertos medicamentos según indicación médica
  • Mantener ayuno previo al procedimiento
  • En algunos casos, recibir medicación protectora gástrica o antibiótica

Cuidados tras la intervención

Tras la radioembolización, el paciente suele permanecer en observación unas horas o hasta 24 horas.

Cuidados habituales:

  • Reposo relativo durante los primeros días
  • Control de posibles efectos secundarios: fatiga, fiebre leve o dolor abdominal
  • Hidratación adecuada
  • Evitar contacto estrecho prolongado con embarazadas y niños pequeños durante unos días (por precaución radiológica, aunque la exposición externa es mínima)
  • Seguimiento con pruebas de imagen en semanas o meses posteriores

Alternativas a la radioembolización

Existen otras opciones terapéuticas en el manejo de tumores hepáticos:

  • Quimioembolización (TACE): administración de quimioterapia junto con embolización arterial
  • Ablación percutánea (radiofrecuencia o microondas) en tumores pequeños
  • Cirugía hepática (resección tumoral) cuando es posible
  • Trasplante hepático en casos seleccionados
  • Terapias sistémicas avanzadas: inmunoterapia y tratamientos dirigidos
  • Radioterapia externa estereotáctica (SBRT) en casos concretos