

El hipospadias es una afección congénita relativamente común que afecta a los bebés varones. En esta condición, la abertura de la uretra no se encuentra en su posición habitual en el extremo del pene, sino que se localiza en algún lugar a lo largo de la parte inferior. La posición de esta abertura, conocida como meato uretral, en los hipospadias suele encontrarse en la unión de la cabeza (glande) del pene y el cuerpo, aunque presentarse en cualquier parte a lo largo de la parte inferior del cuerpo. En casos raros puede estar en o debajo del escroto.
El síntoma principal del hipospadias es la ausencia del meato uretral en la punta del pene. A menudo, se acompaña de los siguiente signos:
Los hipospadias también pueden causar problemas con la función del pene:
La mayoría de las cirugías de hipospadias duran toda la vida y llevan a un funcionamiento del pene normal y sano. El urólogo de tu hijo decidirá cómo de frecuentemente debe de tener citas de seguimiento. No son usuales las complicaciones después de la cirugía, pero pueden ocurrir.
El hipospadias se puede diagnosticar por un examen clínico del pene, por su forma, y la ubicación del meato uretral, la apertura para la orina. Generalmente, el pediatra hace el diagnóstico durante el examen físico del niño sano o en la revisión en la consulta. En algunos casos, se pueden realizar pruebas de imagen para buscar otras anomalías congénitas asociadas.
El hipospadias es una afección congénita, lo que significa que está presente desde el nacimiento del bebé. Durante el desarrollo en el útero, ciertas hormonas controlan el desarrollo del pene y la formación de la uretra y el prepucio. Se cree que un mal funcionamiento de estas hormonas puede llevar al desarrollo de hipospadias, pero no se conoce con certeza la causa exacta de este mal funcionamiento. Las teorías incluyen:
Al ser una patología congénita es muy complicada la prevención. Sin embargo, se ha observado que la única manera o acción preventiva es evitar la ingesta de hormonas, llamadas “progestágenos”, durante los 2 primeros trimestres del embarazo. Por lo tanto, se recomienda evitar el uso de estos medicamentos sin una indicación médica precisa durante ese período.
Los hipospadias menores, donde la abertura de la uretra no está lejos de su posición adecuada, a menudo no requieren de tratamiento.
En otros casos el paciente necesitará cirugía. La cirugía consiste en situar el meato uretral en una posición normal y corregir la curvatura peneana si existe. Con todo ello se busca que el pene tenga una función y un aspecto estético normal.
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