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Herpes zoster

¿Qué es una culebrilla?

Una culebrilla (herpes zóster) es una infección viral que causa una erupción cutánea dolorosa y sensible que se representa más comúnmente en el lado derecho o izquierdo del torso. También se puede tener herpes en la cara, los ojos y los genitales. El herpes no es potencialmente mortal, pero puede causar mucho dolor y malestar.


¿Cuáles son los síntomas de la culebrilla?

os primeros síntomas del herpes zóster suelen aparecer antes de la erupción cutánea e incluyen:

  • Dolor localizado en una zona concreta de la piel
  • Dolor de cabeza
  • Malestar general

Días después, aparece un sarpullido característico, que suele presentarse únicamente en un lado del cuerpo. La erupción comienza como manchas rojas que evolucionan a pequeñas ampollas, las cuales producen picor, ardor y exudan líquido. Con el paso del tiempo, las ampollas se secan y forman costras.

Incluso tras la desaparición de la erupción, la zona afectada puede continuar siendo dolorosa durante semanas o meses. En general, la lesión cutánea puede tardar hasta cuatro semanas en curarse.

Otros síntomas asociados pueden ser:

  • Fatiga.
  • Sensibilidad a la luz
  • Fiebre

 

¿Qué causa la culebrilla?

La culebrilla está causada por la reactivación del virus varicela-zóster, que permanece latente en el sistema nervioso tras haber padecido varicela. Años después, el virus puede reactivarse y desplazarse a lo largo de las vías nerviosas, provocando el herpes zóster.

El herpes zóster no es contagioso entre personas que ya han tenido varicela. Sin embargo, en personas que no han pasado la varicela, el contacto con las lesiones puede provocar que desarrollen varicela, lo que puede ser especialmente grave en:

  • Personas mayores
  • Mujeres embarazadas
  • Recién nacidos
  • Personas con el sistema inmunitario debilitado

Ante la sospecha de culebrilla, es recomendable acudir a un especialista en Dermatología para una valoración adecuada.

 

¿En qué consiste el análisis del herpes zóster?

El análisis del herpes zóster consiste en una prueba sanguínea destinada a detectar la presencia de anticuerpos específicos frente al virus varicela-zóster.


Se solicita cuando se sospecha una infección activa, especialmente en pacientes que presentan dolor localizado, erupciones en forma de ampollas y sensación de ardor o picazón en una zona concreta del cuerpo.


Para realizar el análisis, se requiere una muestra de sangre del paciente.

 

¿Cuándo hacer el análisis?

Lo más recomendable es realizar el análisis en los primeros días tras la aparición de los síntomas, aunque también puede llevarse a cabo en fases posteriores de la enfermedad si el especialista lo considera necesario.


No se requiere ninguna preparación especial antes de la prueba.

 

¿Cuáles son los valores normales?

Estos valores son orientativos y deben ser interpretados siempre por un profesional sanitario, teniendo en cuenta la clínica del paciente.

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