Es una fobia muy común en la que las personas ven el tener que hablar en público como una situación estresante, lo que puede provocar una experiencia paralizante.
Físicos: nauseas, oído agudo, pupilas dilatadas, aumento de la presión y de la frecuencia cardiaca, sudoración, sequedad en la boca, aumento de la ingesta de oxígeno, rigidez de músculos de la espalda y del cuello.
Verbales: voz tensa o temblorosa, repetición de “muletillas”, bloqueos.
No verbales: movimiento excesivo del cuerpo, tocarse el pelo, rascarse la nariz, doblar los papeles, taparse la boca, evitar el contacto visual, mirar sólo un punto fijo.
Es una fobia por la que hablar en público
se convierte en una situación estresante
Para tratar este problema, se puede hacer mediante terapias psicológicas, que consisten en trabajar varios aspectos del discurso, especialmente en los verbales y los no verbales, pero también en los físicos.