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La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad autoinmunitaria que afecta al cerebro y a la médula espinal. Es una enfermedad neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso central. Afecta más a las mujeres que a los hombres. En los casos más severos, la enfermedad acaba provocando una movilidad reducida o la invalidez completa.
Existen diferentes tipos de esclerosis múltiple:
El pronóstico es variable y difícil de predecir. La enfermedad, como en la mayoría de enfermedades crónicas e incapacitantes, puede provocar una esperanza de vida algo más corta en los pacientes en comparación con la población sana. Esto es debido a que son más propensos a infecciones respiratorias, urinarias, etc.
También cabe destacar que en la mayoría de casos las personas que padecen esclerosis múltiple continúan caminando y desempeñándose en el trabajo con discapacidad mínima durante varios años.

La esclerosis múltiple tiene una causa desconocida, por lo que no es posible su prevención.
Los síntomas varían según la localización y magnitud de cada ataque. Los episodios pueden tener distinta duración y puede variar en días, semanas o meses. Los ataques van seguidos de remisiones, que son períodos en los que hay una disminución o desaparición de los síntomas.
La fatiga es un síntoma muy habitual en la enfermedad y suele ser peor al final de la tarde. Otros de los síntomas más comunes son:
El diagnóstico de la enfermedad no es sencillo y se deben descartar distintas enfermedades para llegar a un diagnóstico definitivo. Para el diagnóstico es necesaria la interacción de distintas disciplinas médicas.
Las pruebas médicas más habituales son las siguientes:
Se desconoce la causa de la esclerosis múltiple, pese a que existen diversos indicios relacionados con mecanismos autoinmunes dañados. La esclerosis múltiple está causada por el daño a la vaina de mielina, que es la cubierta protectora que rodea las neuronas. Cuando la cubierta se daña, los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen. El daño al nervio está causado por la inflamación, que se produce cuando el propio cuerpo ataca al sistema nervioso.
Los especialistas creen que la causa de la esclerosis múltiple está relacionada con un virus, un defecto genético o ambos. Los factores ambientales también pueden influir.
Al ser de causa desconocida, no es posible su prevención. Sin embargo, los especialistas médicos creen que una exposición solar habitual, siempre con protección, puede ayudar a controlar uno de los factores que se relacionan con el desarrollo de la enfermedad, como es el déficit de vitamina D.
En la actualidad, no se conoce ninguna cura definitiva para la esclerosis múltiple. Sin embargo, existen diversos tratamientos que pueden retrasar la enfermedad. El objetivo del tratamiento es evitar la evolución de los síntomas y mantener la calidad de vida del paciente.
Se utilizan diversos medicamentos para disminuir la progresión de la enfermedad y para reducir la gravedad de los ataques. Además, también hay ciertos medicamentos que ayudan a controlar los síntomas.
Otros tratamiento como la fisioterapia, seguir un estilo de vida saludable o evitar el estrés pueden ayudar a las personas con esclerosis múltiple.
La esclerosis múltiple debe ser tratada por un especialista en neurología.

