

La cirugía robótica MAKO es una técnica quirúrgica ortopédica de última generación que utiliza un sistema robótico interactivo para asistir al cirujano durante procedimientos de reemplazo articular, especialmente en las articulaciones de la rodilla y la cadera. Este sistema combina imágenes tridimensionales preoperatorias con sensores intraoperatorios que ofrecen una guía en tiempo real extremadamente precisa, lo que permite al especialista realizar cortes óseos controlados y colocar implantes con mayor exactitud que con la cirugía convencional.
Este tipo de tecnología ha transformado el enfoque quirúrgico en ortopedia, mejorando la planificación preoperatoria, la ejecución del procedimiento y los resultados funcionales para el paciente.
La cirugía robótica MAKO está indicada principalmente en pacientes que presentan enfermedades articulares degenerativas, como la artrosis, que han agotado otras alternativas terapéuticas no quirúrgicas. Las razones más comunes para realizar este procedimiento incluyen:
Gracias a su precisión, la cirugía robótica se asocia con una mayor durabilidad del implante y menor riesgo de complicaciones a largo plazo.
La cirugía robótica MAKO consiste en un procedimiento de reemplazo articular asistido por un sistema robótico de alta precisión, diseñado para mejorar la exactitud en la colocación de prótesis de rodilla (total o parcial) y cadera. Aunque se trata de una cirugía ortopédica, la particularidad de este sistema es que integra planificación digital tridimensional previa con asistencia robótica intraoperatoria, lo que permite personalizar y ejecutar cada paso del procedimiento con una precisión milimétrica.
El procedimiento se desarrolla en tres etapas fundamentales:
En resumen, la cirugía robótica MAKO combina imágenes 3D, tecnología robótica de alta precisión y experiencia quirúrgica humana para obtener resultados más predecibles, seguros y personalizados, tanto en cirugía de rodilla como de cadera.
La preparación para una cirugía robótica MAKO sigue un protocolo riguroso y personalizado, orientado a garantizar la seguridad del paciente y el éxito del procedimiento. A diferencia de la cirugía ortopédica convencional, este tipo de intervención requiere además una planificación digital previa basada en imágenes. Los pasos más importantes son los siguientes:
El primer paso es una evaluación médica detallada. Se revisa el historial clínico del paciente, se realiza un examen físico de la articulación afectada y se valoran síntomas como dolor, rigidez o limitación funcional. También se analizan enfermedades previas que puedan influir en el riesgo quirúrgico, como diabetes, hipertensión, obesidad o enfermedades cardiovasculares.
Además de análisis de sangre, electrocardiograma y radiografías, se realiza una tomografía computarizada (TAC) específica de la articulación a tratar. Esta imagen es indispensable para el sistema MAKO, ya que permite crear un modelo tridimensional de la anatomía del paciente y planificar la cirugía con gran precisión.
Es fundamental que el paciente entienda en qué consiste la cirugía robótica y qué esperar durante el proceso. El equipo médico suele ofrecer charlas preoperatorias o materiales informativos para explicar los beneficios, los posibles riesgos y el plan de recuperación.
Además, si el paciente toma medicación crónica (anticoagulantes, antidiabéticos, antiinflamatorios, etc.), puede ser necesario ajustar o suspender algunos fármacos antes de la cirugía. También se recomienda dejar de fumar, controlar el peso corporal y optimizar cualquier condición médica previa.
Antes de la cirugía, el paciente debe ser valorado por el servicio de anestesiología. Se define el tipo de anestesia más adecuada (habitualmente regional o general) y se explican las recomendaciones previas al ingreso, como el ayuno y la higiene preoperatoria.
Los cuidados posteriores a una cirugía robótica MAKO son fundamentales para asegurar una recuperación óptima y aprovechar al máximo los beneficios de esta tecnología. Si bien esta técnica mínimamente invasiva permite una rehabilitación más rápida que la cirugía tradicional, es importante seguir rigurosamente las indicaciones médicas. Los cuidados incluyen:
Durante los primeros días, el paciente puede experimentar molestias leves, inflamación o rigidez en la zona intervenida. Se administran analgésicos y antiinflamatorios pautados por el especialista. En algunos casos, también se indican anticoagulantes para prevenir trombosis venosa profunda.
La incisión es más pequeña que en la cirugía convencional, lo que reduce el riesgo de infección. Aun así, es esencial mantener la herida limpia y seca. Se revisa en las consultas postoperatorias, y los puntos o grapas se retiran según evolución (generalmente entre 10 y 14 días).
Uno de los grandes beneficios de la cirugía MAKO es que permite una movilización más temprana. En muchos casos, el paciente comienza a caminar con ayuda el mismo día de la intervención o al día siguiente. Esto favorece la recuperación funcional y reduce complicaciones como trombosis o pérdida de masa muscular.
El tratamiento fisioterapéutico comienza de forma progresiva bajo supervisión especializada. Se incluyen ejercicios para recuperar la movilidad, fortalecer los músculos y reeducar la marcha. El programa de rehabilitación se adapta a cada paciente, y puede durar entre 4 y 12 semanas dependiendo del tipo de cirugía (prótesis de cadera, rodilla, etc.).
Se programan visitas de control para valorar la evolución clínica, ajustar la medicación si es necesario y revisar imágenes postoperatorias. Estas consultas también permiten detectar precozmente cualquier complicación y resolver dudas del paciente.
Durante las primeras semanas, se recomienda adaptar el entorno para evitar caídas: retirar alfombras, usar calzado antideslizante y mantener ayudas técnicas como muletas o bastones si están indicadas. También es importante descansar adecuadamente y seguir una dieta equilibrada para facilitar la cicatrización y mantener la energía durante la recuperación.
Sí, existen alternativas a la cirugía robótica MAKO para el tratamiento de problemas articulares, principalmente en cadera y rodilla. Entre ellas están:
Cada alternativa tiene sus indicaciones, ventajas y limitaciones, por lo que la elección depende de la condición particular del paciente, el grado de daño articular y la recomendación del especialista.

