
¿Qué es la cirugía antirreflujo?
La cirugía antirreflujo es un procedimiento destinado a corregir el reflujo gastroesofágico, es decir, el paso del contenido ácido del estómago hacia el esófago. Este problema ocurre cuando el esfínter esofágico inferior, una válvula situada entre el esófago y el estómago, no funciona correctamente.
El objetivo principal de esta intervención es reforzar el mecanismo natural que evita el ascenso del ácido gástrico. De esta forma, se consigue disminuir síntomas como:
- Ardor o acidez
- Regurgitación
- Dolor torácico
- Tos crónica
- Ronquera
- Sensación de dificultad al tragar
Además, la cirugía ayuda a prevenir lesiones en el esófago derivadas de la exposición continua al ácido.
¿Por qué se realiza?
La cirugía antirreflujo no es necesaria en todos los pacientes con reflujo gastroesofágico. Habitualmente se indica cuando el tratamiento médico no consigue controlar adecuadamente los síntomas o cuando existen complicaciones asociadas.
Las situaciones más frecuentes en las que puede recomendarse son:
- Reflujo persistente a pesar del uso de medicación
- Dependencia prolongada de inhibidores de la bomba de protones
- Hernia de hiato asociada
- Esofagitis severa
- Estrechamiento del esófago
- Aparición de esófago de Barrett
- Reflujo con afectación respiratoria, como tos crónica o asma relacionada
Antes de plantear una intervención quirúrgica, suele realizarse un estudio completo que puede incluir endoscopia digestiva, manometría esofágica y pHmetría de 24 horas. Estas pruebas permiten confirmar el diagnóstico y valorar el funcionamiento del esófago.
¿En qué consiste la intervención?
La técnica más utilizada actualmente es la funduplicatura laparoscópica, considerada el tratamiento quirúrgico de referencia para el reflujo gastroesofágico.
La intervención se realiza mediante cirugía mínimamente invasiva, utilizando pequeñas incisiones en el abdomen a través de las cuales se introducen una cámara y el instrumental quirúrgico.
Durante el procedimiento, la parte superior del estómago se envuelve alrededor del extremo inferior del esófago para reforzar el esfínter esofágico y evitar el reflujo. En muchos casos, también se corrige simultáneamente una hernia de hiato si está presente.
Las principales ventajas de la cirugía laparoscópica son:
- Menor dolor postoperatorio
- Recuperación más rápida
- Menor riesgo de complicaciones
- Cicatrices pequeñas
- Reducción de la estancia hospitalaria
La duración de la intervención suele oscilar entre una y dos horas, dependiendo de las características de cada paciente.
Preparación para la cirugía antirreflujo
La preparación adecuada es fundamental para garantizar la seguridad y el éxito del procedimiento.
Antes de la intervención, el paciente debe someterse a una valoración preoperatoria completa. En esta fase se revisa el historial clínico, la medicación habitual y el estado general de salud.
Entre las recomendaciones más habituales se encuentran:
- Realizar ayuno previo según indicación médica
- Suspender determinados medicamentos, especialmente anticoagulantes
- Evitar el tabaco y el alcohol en los días previos
- Seguir las indicaciones dietéticas recomendadas
Asimismo, es importante informar al especialista sobre antecedentes médicos relevantes, alergias o cirugías previas.
Cuidados tras la intervención
La recuperación tras una cirugía antirreflujo suele ser rápida gracias al abordaje laparoscópico. En la mayoría de los casos, el alta hospitalaria se produce entre las 24 y 48 horas posteriores.
Durante las primeras semanas es habitual seguir una dieta progresiva:
- Dieta líquida
- Dieta blanda
- Introducción gradual de alimentos sólidos
El objetivo es facilitar la adaptación del esófago y evitar molestias al tragar.
También pueden aparecer síntomas transitorios como:
- Sensación de hinchazón abdominal
- Dificultad leve para eructar
- Molestias al tragar
- Gases
Generalmente, estos síntomas mejoran de forma progresiva con el paso de las semanas.
Entre las recomendaciones postoperatorias destacan:
- Comer despacio y en pequeñas cantidades
- Evitar bebidas gaseosas
- No realizar esfuerzos físicos intensos inicialmente
- Mantener un peso saludable
- Seguir las revisiones médicas programadas
La mayoría de los pacientes experimenta una mejoría significativa de los síntomas y una importante reducción o eliminación de la necesidad de medicación antiácida.
