

La bomba de perfusión intravenosa es un dispositivo para la administración de medicamentos o productos médicos destinados al tratamiento de la presión elevada. Mediante el uso de estas bombas de perfusión se introduce el medicamento a través de un mecanismo activo de propulsión.
La utilización de este sistema permite la administración de medicamentos de gran viscosidad a través de pequeños catéteres que se introducen dentro de la vena. Para la aplicación del medicamento mediante esta técnica, además de preparar la sustancia, se requiere calcular la velocidad de perfusión adecuada.
Las zonas más utilizadas para administrar los medicamentos a través de las bombas de perfusión son: la red venosa dorsal de la mano, el antebrazo, la fosa antecubital, el brazo, la red venosa dorsal del pie y la zona inguinal. Existen tres tipos de bombas: la bomba de desplazamiento positivo, las bombas lineares peristálticas y las bombas peristálsicas.
La bomba de perfusión o de infusión sirve principalmente para administrar medicamentos a un paciente al que de otra forma sería casi imposible de administrar.
El uso de esta bomba permite determinar una exactitud en la administración de medicamentos en el cuerpo de un paciente. Esta máquina permite que se puedan administrar todo tipo de soluciones médicas, incluida sangre.
No se necesita una preparación exhaustiva para someterse a un tratamiento a partir de una bomba de perfusión. En el caso de no estar bajo ingreso hospitalario, el paciente puede realizarse la prueba de forma ambulatoria o incluso él mismo.
Al tratarse de un proceso sencillo, tras realizar la infiltración no se necesita ningún cuidado especial, al margen de retirar con cautela y de forma higiénica la vía de entrada a la piel.