

Aunque parezca sorprendente, la vitamina D, como otras muchas hormonas proviene del colesterol. Además, una gran parte de la vitamina D3, la más activa biológicamente, se produce por la acción del sol y el resto viene de la alimentación y no son muchos los alimentos que la contienen de manera natural.⠀ ⠀
Todavía hay polémica al determinar el valor suficiente de vitamina D, pero hay consenso en que, menos de 30 ng/ml es insuficiente y el mejor nivel se situaría alrededor de 30 - 35 ng/ml. Su exceso tampoco es recomendable, y parece detectarse una relación entre vitamina D por encima de 40 - 45 ng/ml con el aumento de diversas patologías. ⠀ ⠀
A estas variables se añaden otras muchas más, como las referidas a la diferente acción solar, según:⠀
También al estilo de vida:⠀
Las necesidades de vitamina D varían también según la edad:⠀ ⠀
Recomendaciones alimenticias de vitamina D:⠀ ⠀
Además, a muchos alimentos se les enriquece con vitamina D, como a los lácteos y bebidas vegetales. Entonces, y de acuerdo a esto, ¿a quién hay que dar suplementos de vitamina D?⠀
En primer lugar se valora el gasto energético de la persona y se aportan los nutrientes para mantener las necesidades orgánicas bien cubiertas, teniendo en cuenta:⠀
A partir de aquí, una vez cubierta la nutrición basal, el déficit de aporte energético se compensa con la producción de energía a partir de las reservas grasas existentes en el sobrepeso y la obesidad. Esta grasa es la fuente idónea de energía y es mucho más eficiente al producir el doble de calorías por gramo que los hidratos de carbono.⠀⠀
Además, preserva mejor la masa muscular y tiene un efecto beneficioso para las neuronas con acción antioxidante y reducción de radicales libres. Por todo esto y bajo control médico adecuado, las dietas proteicas vegetales tienen un puesto preferente en el tratamiento del sobrepeso/obesidad.⠀
Entre las causas del sobrepeso y la obesidad, encontramos el hambre emocional, que afecta de manera grave sobre la salud mental y física. Por eso, es importante seguir algunas de las siguientes recomendaciones:⠀ ⠀
Con estos tips puedes ayudarte a reducir la ansiedad y vivir de una forma más optimista y positiva.⠀Además, te permitirá disfrutar de la comida, sin culpabilidad ni prisas, escuchar lo que necesitas y cuando no te sea posible el control y el reequilibrio de la ingesta normalizada de comida, encontrar un apoyo cualificado, que haga un análisis y seguimiento de tu situación, datos personales y objetivos.⠀
En definitiva, con esfuerzo y disciplina, puedes cambiar tu mente, gestionar tus emociones, y transformar el estilo de vida. Tu salud agradecerá la evolución e irá ganando bienestar y autoestima. ⠀
Hace unos cien años, un investigador inglés relacionó el raquitismo con alguna carencia alimenticia y comprobó que el aceite de hígado de bacalao evitaba esta enfermedad. Poco después se aisló una sustancia química contenida en los alimentos a la que se denominó vitamina D.⠀
Al mismo tiempo se descubrió que el sol produce esta vitamina en la piel aunque no exista en el alimento. Las acciones más conocidas de la vitamina D se relacionan con el metabolismo del calcio y el fósforo en el organismo.
A través de esta, se facilita la absorción intestinal de estos minerales y se regula la hormona paratiroidea así como la formación de tejido óseo. Pero además, es fundamental para muchos procesos fisiológicos, para mantener la salud y muy variados sistemas orgánicos tienen receptores de vitamina D que son muy similares a los de otras hormonas esteroideas o del tiroides.⠀ ⠀
Hoy se puede afirmar que la vitamina D es una hormona esencial para el sistema esquelético, pero también para:⠀
Y otros muchos, aún sin evidencia científica comprobada como prevención de cánceres, enfermedades neurológicas, respiratorias o disminución de estrés. No es ninguna panacea, pero sus niveles adecuados son imprescindibles para mantener la salud. Es conocido también que en la obesidad y, en menor medida el sobrepeso, la vitamina D puede reducirse al disolverse en la grasa sobrante.⠀
Según datos estimados de la OMS, en el año 2000 aproximadamente habían 150 millones de personas con diabetes. Al final de 2020 se contabilizaron cerca de 500 millones de personas con esta enfermedad. ⠀
Por otro lado, hacia 1975, unos 700 millones tenían sobrepeso u obesidad, mientras que en 2016 había 350 millones de niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad, de los cuales, la mitad vivían en Asia. Y en 2020, la cifra ha aumentado hasta los 2.000 millones de adultos, de los cuales 700 millones son obesos y el resto, tienen sobrepeso. ⠀
Como se puede ver, el aumento de la población con mayor peso crece paralelamente al número de diabéticos, llamándose, en su conjunto, diabesidad, que combina diabetes 2 y obesidad. Las consecuencias de esta doble plaga silenciosa afectan a todos los sistemas orgánicos y produce una notable disminución de la calidad de vida y de su propia duración.
Por eso, su prevención y tratamiento pasa por realizar cambios alimenticios y de estilo de vida para mejorar la salud de la población. La clave es comer menos y mejor. ⠀ ⠀