

Consumir pescado crudo aumenta los riesgos microbiológicos y parasitarios porque las bacterias se pueden seguir multiplicando y, además, parásitos como el anisakis pueden permanecer vivos en el pescado.
Se recomienda que en varios grupos de población no se consuma pescado crudo, ya que el riesgo de intoxicación alimentario crece y sus efectos pueden ser más peligrosos. Entre ellos se pueden diferenciar los siguientes grupos:
El pescado es la fuente de proteínas de alta calidad y además, contiene poca grasa y aporta muchos nutrientes, como el omega-3, vitamina B12, calcio y fósforo, entre muchos otros. Todos los nutrientes que contiene el pescado y que son beneficiosos para nuestra salud permanecen intactos, mientras que si los cocinamos algunos se pueden deteriorar.
Los beneficios que sí que quedan demostrados son que el consumo del pescado ayuda a reducir la presión arterial, el riesgo cardiovascular, y ayuda al desarrollo de nuestro cuerpo y contribuye en el buen funcionamiento del cerebro.
No todas las especies de pez son seguras para poder consumirlas crudas. Solo podríamos consumir con seguridad aquellas especies que provienen de piscifactorías, como el salmón, y las especies de río, ya que no contienen las larvas de anisakis.
Pide cita con la Dra. María Teresa Berasategui, especialista en Alergología
Alergología en Vitoria-gasteiz