

A la hora de realizar una actividad es muy importante la postura que adoptamos. La misma actividad se puede realizar de distintas posturas, pero no todas son buenas para nuestra espalda.
La higiene postural enseña a realizar todo tipo de actividades de la forma más segura para la espalda. Esto es eficaz en cuanto a la prevención del dolor de espalda. En este artículo, el Dr. Rodríguez Solera, especialista en Traumatología, nos ofrece una serie de consejos para una buena higiene postural.
Siempre se debe evitar coger pesos. Si hay que hacerlo, es importante agacharse flexionando las rodillas con la espalda recta y la cabeza levantada, y apoyando los dos pies en el suelo, ligeramente separados (aproximadamente, la separación entre las caderas) y lo más cerca posible del peso a cargar.
Es importante coger el peso con los brazos, manteniéndolo tan próximo al cuerpo como se pueda. Después, hay que levantarse estirando las piernas y manteniendo la espalda recta o ligeramente arqueada hacia atrás. En ningún caso debe hacerse hacia adelante.
No se recomienda dormir boca abajo, ya que se fuerza la posición del cuello y del resto de la columna.
La posición más recomendada es en posición fetal. En este sentido, es importante usar una almohada que mantenga la cabeza y el cuello alineada con el resto de la espalda.
Para dormir boca arriba, es importante colocar almohadas o cojines debajo de las rodillas para que se flexionen y así se pueda apoyar la zona de la columna lumbar sobre el colchón.
Para un reparto de cargas equilibrado es importante sentarse con la espalda bien apoyada. Si no, puede aumentar hasta un 40% la carga que soporta el disco intervertebral.
Las rodillas deben estar al mismo nivel o por encima de las caderas para restarle presión a la columna. La columna debe estar apoyada firmemente contra el respaldo y no debe dejar la espalda sin apoyar.
Debe tener una correcta posición de la pantalla del ordenador, del teclado y del ratón, de la altura de la silla y de su respaldo.
Debe cambiar de postura, levantarse y caminar unos pasos aproximadamente cada 45 minutos.
El peso de la mochila debe ser inferior al 10% del peso del sujeto que la lleva. Si excediese ese 10%, lo más aconsejable es una mochila con ruedas.
En cualquier caso, debe ir colocada en el centro de la espalda y colgada de ambos hombros, no solamente de uno.