

Aunque la mayoría de varones jóvenes estaría dispuesto actualmente a controlar su fertilidad, según una encuesta llevada a cabo en varios países, las opciones disponibles actualmente en cuanto a anticonceptivos no han cambiado mucho desde tiempo atrás.
En 1960 se aprobó la píldora femenina. Desde entonces los científicos han estado buscando un equivalente masculino, aunque ha sido un camino difícil por diversos motivos:
Esto hace que los anticonceptivos masculinos se limiten al método tradicional de abstinencia, el coitus interruptus, la barrera con preservativos o la cirugía de la oclusión del conducto deferente (vasectomía).
Los preservativos no solo pueden evitar embarazos no deseados sino que también protegen de enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, tanto estos como los otros métodos tradicionales tienen, de forma relativa, altas tasas de fracaso. La vasectomía, en cambio, es casi irreversible, por lo que no se recomienda en personas jóvenes. Así pues, encontrar un anticonceptivo para hombres que sea seguro, reversible, eficaz y asequible continúa siendo algo difícil de conseguir.
Al plantearse los nuevos anticonceptivos para hombres muchas personas se preguntan cuántos lo usarán. Según datos acumulados se considera que, actualmente, aproximadamente el 33% de varones usa los anticonceptivos disponibles, aunque no sean los más eficaces. Por lo tanto, si se dispusiera de métodos seguros, eficaces y reversibles, más hombres se animarían a usarlos, probablemente.
Los especialistas en Ginecología y Obstetricia afirman que el objetivo de cualquier anticonceptivo debería ser o impedir que los espermatozoides lleguen al óvulo o bien prevenir interacciones espermatozoide/óvulo que lleven al embarazo y, por lo tanto, la formación del cigoto. Los anticonceptivos masculinos se podrían conseguir por:
Actualmente se está estudiando y trabajando en métodos hormonales y no hormonales para prevenir le espermatogénesis.
Los métodos hormonales probados en varones incluyen el uso de una combinación de progestina y andrógeno, o bien administrar altas dosis de testosterona. Debe combinarse la progestina con andrógenos porque si se administrase sola podría provocar una pérdida de la líbido, por su efecto sobre la privación de testosterona. Los métodos hormonales ya están a disposición “del público” pero tienen 2 inconvenientes:
Los métodos no hormonales son algunos naturales y otros sintéticos con capacidad de inhibir o suprimir la espermatogénesis, o bien interferir en la función de los espermatozoides (evitando su fertilización normal). No obstante, la investigación al respecto es todavía muy incipiente, por lo que se necesitan más años de investigación y estudios clínicos antes de que puedan ser aprobados como agentes seguros en la fertilidad masculina.
Por otra parte, en Indonesia, por ejemplo, ha sido aprobada una píldora para hombres por vía oral. Cuando esta se toma 30-40 minutos antes del coito evita el embarazo por inhibición de las enzimas en la cabeza del espermatozoide. Esto impide la penetración de los espermatozoides por la membrana externa del óvulo y llegar a la zona pelúcida y, por lo tanto, su fertilización. Es una píldora hecha con un agente purificado extraído de la hoja de la planta Gandarusa. Aunque no hay informes publicados sobre el agente activo biológicamente, según fuentes del gobierno indonesio, cuando los varones lo toman en forma de píldora evita el embarazo.
Existen otros métodos anticonceptivos para hombres que se encuentran actualmente en fases avanzadas de ensayos y estudios clínicos. Algunos son:
La novedad en métodos anticonceptivos para varones es la instalación de una válvula en el conducto espermático. Se denomina “esperma-switch” porque puede ser encendido/apagado y controlar así el flujo de espermatozoides y la fertilidad. Si este método es aprobado podría ser el futuro en métodos anticonceptivos masculinos.
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