

Realizar la circuncisión es más higiénico y ayuda a prevenir infecciones, micosis, hongos, balanitis, e incluso puede disminuir el riesgo de cáncer de cuello uterino en mujeres, al eliminar el riesgo de liquen causante de neoformaciones. Además, lo más positivo es que puede realizarse a cualquier edad.
La mayoría de los diabéticos no operados de fimosis padecen balanitis diabética, una condición en la cual la piel se cierra impidiendo orinar, requiriendo la circuncisión urgente.
La circuncisión es una intervención quirúrgica sencilla en la cual se corta el prepucio, la piel que recubre el glande, dejando el glande permanentemente expuesto. Generalmente se realiza con anestesia local mediante una inyección, aunque en algunas ocasiones se opta por anestesia general. Si se utiliza anestesia local, el procedimiento es ambulatorio y se realiza en un consultorio médico sin necesidad de hospitalización.
En algunos casos, además del corte del prepucio, es necesario realizar una frenulectomía, que consiste en cortar total o parcialmente el frenillo, la banda de tejido que sujeta al prepucio. Este corte evita problemas como la curvatura del pene hacia abajo durante la erección y posibles hemorragias causadas por la ruptura del frenillo.
La recuperación post-operatoria es generalmente sencilla, con un período de convalecencia de 8 a 10 días. Durante este tiempo, es importante evitar erecciones y esfuerzos físicos, y se pueden retomar las relaciones sexuales aproximadamente cuatro semanas después, una vez que el médico confirme la curación completa.
Además de razones religiosas, socio-culturales y personales, existen motivos médicos para realizar la circuncisión. Uno de estos es la fimosis, un problema anatómico en el cual el prepucio es demasiado estrecho debido a un anillo fibroso, impidiendo que se deslice fácilmente. Un prepucio sano debería poder retraerse completamente durante una erección sin molestias. La fimosis se manifiesta cuando el prepucio no puede deslizarse para descubrir el glande, tanto en estado flácido como erecto.
Otro motivo es la parafimosis, una condición más grave donde la base del glande es estrangulada por el prepucio retraído e inflamado, requiriendo cirugía urgente. También, la circuncisión puede ser necesaria en casos de balanitis (inflamación e infección del glande) y postitis (inflamación e infección del prepucio), siendo la balanopostitis la combinación de ambas condiciones.
La circuncisión afecta la forma en que el hombre experimenta el placer sexual, tanto en la masturbación como en las relaciones con pareja. Es crucial aclarar que no se trata de una disminución del placer, sino de un cambio en cómo se percibe, un cambio que la mayoría de los adultos operados encuentra positivo.
Como en cualquier cirugía, existen riesgos inherentes, aunque la relación entre los bajos índices de complicaciones y los beneficios significativos hace que los riesgos sean mínimos en comparación. Por ejemplo, no dejaríamos de vacunarnos por un riesgo insignificante reportado en un grupo limitado de personas. Del mismo modo, los beneficios de la circuncisión superan con creces los riesgos potenciales asociados a la intervención.
Antes de la operación de fimosis, es importante acudir con la digestión hecha. Si se siente nervioso, puede tomar un tranquilizante una hora antes o valeriana.
Ante cualquier duda, es esencial consultar con un especialista con experiencia, como el Dr. Waffik Al-wattar.