

La prótesis dental es la substitución por medios artificiales de uno o más dientes perdidos, incluso de todos ellos, si es necesario.
Si hay algo que una prótesis fija no puede ser, es un diente postizo apoyado como una bandera en un solo diente; es decir, una prótesis con un brazo de palanca que traslade sobre las raíces presiones angulares. En prótesis fija siempre (con muy pocas excepciones) debe existir un pilar o apoyo anterior y otro posterior.
Si una pieza dental se pierde y no se repone, los adyacentes se inclinan hacia el hueco, los opuestos tienden a crecer y entonces se pierde el encaje mecánico, se retienen alimentos y aparecen caries.
Aunque hay que reconocer que esta disminuye menos de lo que parece al perder un solo molar, y en algunos casos, el buen juicio aconseja mantener arcos dentales acortados si son plenamente funcionales y podemos hacer que la posición de los dientes sea estable.
Es evidente que una boca con huecos visibles es hoy socialmente inaceptable. Cuanta más alta es la exigencia estética más elaborada debe de ser la prótesis.
Cuando hay un diente firme por delante y por detrás del diente perdido. Sobre todo si a estos dientes les conviene, por la existencia de caries u obturaciones, la reconstrucción de la corona. Las prótesis fijas que toman apoyo en un solo diente no son aconsejables, salvo contadas excepciones.
Sí, y por ello la decisión comporta un balance de los pros y de los contras. En general se tallan los dientes adyacentes cuando ya están afectados de otras enfermedades que comprometen su estructura y es aconsejable su recubrimiento con fundas; por ejemplo caries múltiples, obturaciones antiguas deterioradas, o remodelados de molares que han sufrido mucha abrasión.
Si los dientes de apoyo están muy destruidos puede ser que sí, pero se tiende a reconstrucciones protésicas fijas que exigen preparación mínima de los dientes adyacentes, son las prótesis adheridas, suelen funcionar bien, en muchos casos incluso representan la solución más adecuada, aunque el tiempo de permanencia en la boca funcionando correctamente puede ser más corto (entre 5 y 10 años).
Cuanto más extensa sea la prótesis, mayor importancia tendrán los efectos de la dinámica masticatoria, haciendo necesario el estudio profundo de los movimientos en relación con las formas de cada cúspide, de cada surco y de cada zona donde entran en contacto dientes opuestos.
Una vez confeccionadas y cuidadosamente ajustadas son cementadas sobre las piezas pilares, quedando perpetuamente en la boca, deben cepillarse y cuidarse como si fueran dientes propios, evitando la formación de placas de bacterias, especialmente en las zonas de los cuellos dentarios. La caries es el enemigo de la prótesis fija, en caso de detectarse debe ser tratada y proceder a la substitución de la prótesis si la caries ha afectado a zonas ocultas por la encía.
Probablemente, en condiciones normales de salud y de estructura ósea, la mejor propuesta sería la colocación de un implante en la zona desdentada y la construcción de una corona cerámica o metal cerámica sobre este implante.